
Un buen ejemplo de la innegable raíz popular de muchas de las coplas aragonesas, lo constituyen las de un hombre sencillo del pueblo: Domingo Langa Soler. Nacido en 1923 en Morata de Jiloca, Domingo, que afirmaba ser ateo, compuso una hermosa copla a la Virgen de su pueblo. Su hijo , José María, profesor de secundaria, nos cuenta esta historia: “Mi padre decía no ser creyente, jamás iba a misa, pero acudía siempre a la iglesia a los entierros…Su pasión era el trabajo de su campo y, allí, le gustaba inventar y cantar sus propias jotas que se hacía acompañar por mí a la guitarra, y hasta grabó algunas en un viejo cassette...En uno de los muchos años de sequía en el Bajo Jiloca, compuso esta copla…”
Virgencica de Alcarraz
tú que eres tan milagrera
haz que caiga una tronada
para regar la ribera.
(Publicado en Heraldo de Aragón, 15 de marzo de 2009)