Pobre
Real Zaragoza,
que desciende a los infiernos,
y llora la
Pilarica
y zumban rayos y truenos.
Qué duda cabe de que es la peor catástrofe en la extensa trayectoria del Real Zaragoza, un club histórico con brillantes gestas deportivas y que tras trece años en Segunda División acaba colista y descendiendo a categorías no profesionales. Mucho habrá que arreglar para modificar la trayectoria y volver al lugar que merece el Club y la Ciudad de Zaragoza, cuyo nombre ostenta. El impacto de la noticia ha sido grande entre los aficionados de toda España. Mi querido amigo Félix Maraña, escritor y periodista, residente en San Sebastián, me envía dos coplas preciosas llenas de sentimiento zaragocista que publicaremos estas dos semanas primeras de junio. Tras el dolor, venga la curación, la lucha y la carrera para enmendar yerros y conseguir ascensos.
Dicen
que el Ebro pregunta
qué fue de aquel Zaragoza
de Lapetra y
Marcelino,
cuando estaban en la gloria.
Todos recordamos aquellas jornadas gloriosas en La Romareda, cuando bordaban el fútbol tantos buenos profesionales cuyos nombres siguen en la memoria de los viejos aficionados. Los aragoneses Violeta, Planas, Royo, Lapetra...los Irazusta, Leirós, Villa, Manolo González y tantos de aquí y de allá que hicieron grande al club. Quien esto escribe, que llegó a ir de niño al vetusto Torrero, no puede menos que sentir la frustración de los últimos tiempos de agonía. Pero también queremos transmitir un mensaje de esperanza: Buena gestión, sacrificio, trabajo y tesón y el Real Zaragoza volverá a ser grande. Nuestros hijos y nietos merecen ver fútbol de Primera División en uno de los estadios más bellos de España. (Copla de mi querido Félix Maraña).
Caminito de la dicha
está el puente del querer
con un letrero que dice:
Sólo se pasa una vez.
Luis Ram de Víu, considerado como el mejor de los poetas aragoneses del siglo XIX cultivó la copla en su libro Dos guitarras (1892) que marca un cambio importante en su obra. Después de escribir versos muy oscuros y obsesionados con la muerte en Flores de muerto y El desván, vuelve a una poesía más popular, inspirada en la copla, el canto tradicional y el folclore español y es una colección de poemas y coplas unidas por varios temas: Nostalgia, amor, tristeza, música popular... en un tono poético emotivo, acercándose al lenguaje sencillo y la tradición de las coplas andaluzas y aragonesas. Esta que hoy traemos al Rincón, fue publicada en HERALDO DE ARAGÓN en 1924, junto a coplas de ls aragoneses Royo Villanova, Sixto Celorrio y Martínez Lecha.
Dispréciame lo que quieras
soy como el tomillo, maña,
que lo pisas... y lo pisas
y aún prefuma la alpargata.
Con un lengaje que se permite el reflejo del habla popular aragonesa, la vida del campo y el ser aragonés, el gran Sixto Celorrio (Calatayud 1870 -Zaragoza 1924), abogado, político, escritor, periodista y poeta, compone una copla que, como casi todas las suyas, tiene un sello caracteristico: el humor aragonés sano, despreocupado y con un toque "somarda" que por aquí usamos para definir un humor irónico y sarcástico. Tuvo una vida muy activa, tanto en el aspecto literario como en el político, desempeñando varios cargos. Sus cuentos están antologados por el escritor y periodista Juan Domínguez Lasierra (Cuentos, recontamientos y conceptillos aragoneses. 1979). Se le recuerda con cariño y tiene calles dedicadas en su natal Calatayud y en Zaragoza.
(HERALDO DE ARAGÓN, 7, 14, 21, 28 junio 2026)