domingo, 14 de enero de 2018

Amigo

 Heraldo de Aragón. Rincón de la copla 14 de enero de 2018

jueves, 4 de enero de 2018

CANCIONERO DE COPLAS.Presentación en Madrid, 14 diciembre de 2017




CANCIONERO DE COPLAS ARAGONESAS de Miguel Ángel Yusta
Texto de la presentación en Madrid
Casa de Aragón, 14 de diciembre de 2017

SUSANA DÍEZ DE LA CORTINA. Filóloga, escritora y poeta.




Le oí decir en esta Casa a Pedro Iturralde, con ocasión del concierto que nos ofreció allá por el mes de mayo “la última violetera”, la cupletista zaragozana Corita Viamonte, que lo mejor de la música del siglo pasado fue la copla, porque las letras eran pura poesía. El libro de Miguel Ángel Yusta “Cancionero de coplas aragonesas” es un claro ejemplo de esto último, porque es pura poesía. Y resulta sintomático que quien dijera tal cosa fuera Iturralde, el gran saxofonista pionero en la fusión del flamenco y otros estilos musicales tradicionales de nuestro país con el jazz -incluso antes que Paco de Lucía- que se encontraba en aquel concierto de Corita porque ella había sido muchos años percusionista en su banda de jazz. Con esto quiero decir que no es justo asociar la copla únicamente con una anticuada España cañí, pues ha despertado el interés y la consideración de muchos creadores modernos, de creadores de vanguardia, y este es el caso también de Miguel Ángel Yusta, autor de coplas de corte exquisitamente tradicional, pero muy modernas por el tratamiento de sus temas. Por ejemplo, tiene una copla que a mí me gusta especialmente porque habla de la jota desde una perspectiva bastante inusual:

La jota es flecha lanzada
desde el corazón al cielo:
el sentimiento es el arco
y, quien la canta, el arquero.

(MAYUSTA, Cancionero, pág. 33 )


Hoy que se cumplen 426 años de la muerte de quien fuera gran coplista, San Juan de la Cruz, he querido traer a colación esta oportuna copla de Yusta, y compararla con una estrofa de Otras coplas a lo divino de San Juan (redondillas):

Tras de un amoroso lance,
y no de esperanzas falto
volé tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance.


En la imagen del arco y la flecha está recogida tanto la tradición mística, donde la tensión del arco y la flecha lanzada al cielo forman parte de esa metáfora de la caza de altura en la que el “alcance” es la expresión del éxtasis místico, como la tradición clásica grecolatina del arco y las flechas de Cupido… Por lo tanto, en esta breve composición de Yusta hay una gran riqueza de alusiones literarias que, al ser aplicadas a la jota que representa la tradición de su tierra, produce por contraste un efecto muy novedoso. Algo así pasa con su copla:


Cinco sentidos tenía
y los cinco yo perdí,
porque tú me los robaste
cuando te fijaste en mí.

(MAYUSTA, Cancionero, pág. 21)

que recuerda esas otras coplas gallegas, muy populares, que seguro que conocen:


Ojos verdes son traidores
azules son mentireiros
los negros y acastañados
son firmes y verdadeiros


Cinco sentidos tenemos
los cinco necesitamos
pero los cinco perdemos
cuando nos enamoramos


La copla, como vemos, es una forma poética que sirve de letra a las canciones populares de todas partes de España: jotas, chotis, canciones gallegas, cuplés… Su nombre proviene de la voz latina copŭla, que significa "enlace", "unión", ya que a menudo al ser cantadas las cuartetas se amplían con versos de unión o enlazados de una cuarteta a la otra, o bien se producen repeticiones o variaciones de versos, a veces en forma de estribillos, etc.

Los chotis y cuplés de los que hablaba antes tienen también como base las cuartetas octosilábicas; “La violetera” que popularizó Raquel Meller -y universalizó Chaplin- es una cuarteta de copla, aunque con una ligera variación en la repetición del cuarto verso:

Llévelo usted señorito,
que no vale más que un real,
cómpreme usted este ramito
cómpremelo señorito,
p’a lucirlo en el ojal.



La cuarteta octosilábica de la copla, por lo tanto, está profundamente arraigada en la cultura popular peninsular. En la página 547 de su clásico manual “Métrica Española”, Tomás Navarro Tomás dice de la copla que es «la más corriente de las estrofas populares. Se cuentan por millares en las colecciones folklóricas. Puede decirse que su abundancia compite con la de los refranes. Se canta en la jota aragonesa, en la charrada salmantina, en la ronda manchega, en la cueca chilena, en la mañanita mexicana, etc. Figura en el canto andaluz con los nombres de saeta, petenera, malagueña, rondeña, granadina y varios otros enumerados por Manuel Machado en su Cantaora. A veces se componen en serie encadenada repitiendo la última palabra o todo el verso final de cada cuarteta al principio de la siguiente».   Según hace constar en la página 433 el mismo autor, «la cuarteta es una combinación de cuatro octosílabos con asonancia en los pares, abcb. Aparece atestiguada desde las jarchyas hispano-hebreas del siglo XI. Es designada comúnmente, por antonomasia, copla o cantar». Así lo hace constar también en el prólogo del “Cancionero” José Luis Melero cuando dice que en Aragón a la copla se la denomina canta, cantar o cantica.


Este profundo arraigo de la copla en nuestra cultura se explica porque su surgimiento es tan antiguo como el de las lenguas vernáculas peninsulares. De hecho, es probable que la copla proceda de versos pareados más largos, al igual que los antiguos romances, que a su vez son desgajamientos de los cantares de gesta, de ahí que tanto los romances como las coplas tradicionales tuvieran rima asonante en los pares.



La lírica medieval se caracterizó por una gran diversidad de formas métricas. Esa misma riqueza métrica continuó viéndose durante todo el Renacimiento, momento en que produjo la dignificación de la lírica tradicional con la inclusión de motivos y rasgos estilísticos folclóricos dentro de la literatura culta de la época: "Toda la literatura hispánica de la gran época -señala Margit Frenk Alatorre- , desde la Celestina hasta Calderón, está atravesada por una veta popularizante, sin la cual no sería lo que es". En efecto, como ha señalado entre otros estudiosos Américo Castro, el hombre renacentista idealizaba al hombre primitivo, alejado de los vicios de la civilización y más cercano a Dios. A finales del XVI y principios del XVI esa imitación de la lírica popular fue tan sistemática que Frenk Alatorre observa que se puede hablar de una auténtica escuela poética semipopular: «En ese nuevo espíritu se escribieron muchos estribillos de letrillas y de romances y además se creó todo un género, que llegaría a tener enorme importancia, lo mismo dentro de la literatura contemporánea que en la poesía folklórica de los siglos subsiguientes: la seguidilla».


Las coplas de arte menor más habituales se pueden clasificar en tres grandes   tipos: la cuarteta de romance (4 octosílabos abcb), la seguidilla (el primero y tercero heptasílabos libres y el segundo y cuarto pentasílabos asonantados) y la redondilla (4 octosílabos abba).

La seguidilla, como la copla, es parte de nuestra cultura, tanto la popular como la culta, desde sus orígenes hasta nuestros días. Ha sido cultivada no sólo por el pueblo anónimo sino por los autores cultos, algunos de los más brillantes, por citar sólo unos pocos casos, Antonio Machado, Rafael Alberti o Federico García Lorca. Hay una interrelación constante entre la corriente culta y popular a lo largo de toda la historia. En la página 11 del prólogo de los “Cantares” de Yusta José Luis Melero hace alusión a esto mismo: “este es sin duda uno de los mayores deseos de cualquier escritor de coplas aragonesas: que pasen al acervo popular y se conviertan en parte sustancial de nuestro folclore”. La redondilla es una variante de la cuarteta más usada en la literatura de autor, como éstas tan conocidas de Sor Juana Inés de la Cruz en las que, como verán, el tono es marcadamente distinto:

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal? (…)





La influencia entre la corriente anónima de la copla y sus cultivadores en la literatura ha sido, además, mutua: los poetas se han inspirado en el modelo popular para construir coplas que, a su vez, a menudo han sido recogidas por la tradición e incorporadas a su acervo, olvidándose su autor. Así lo expresa Manuel Machado:

.

Procura tú que tus coplas

vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón

en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.


También los compositores de música clásica se inspiraron con frecuencia en estas composiciones populares. Por poner sólo un ejemplo muy conocido, María de la O Lejárraga García escribió, bajo el nombre de su marido, las coplas que son la letra de la “Canción del fuego fatuo” de “El amor brujo” de Falla:

Lo mismo que el fuego fatuo
lo mismito es el querer
lo huyes y te persigue
lo llamas y echa a correr



Pero aunque la copla tuvo un extraordinario auge en el XX, cuando se popularizó especialmente con la conocida como ‘copla andaluza’ (Concha Piquer, Estrellita Castro, Rocío Jurado) su origen medieval lo atestigua la misma estructura métrica de la cuarteta, que sugiere su procedencia del desmembramiento en dos hemistiquios de un verso más largo, de ahí que la rima sea en los pares y los impares queden sueltos.


En cuanto a los temas, el amoroso es indudablemente el más tratado en este tipo de composiciones en cualquier época, y también es el más recurrente en las coplas de M. A. Yusta:



Quien quiera entender de amor
que aprenda a leer miradas,
a escuchar en los silencios
y a sellar palabras vanas.


(MAYUSTA, Cancionero, pág.26)


Las coplas tradicionales hablan de amores y a menudo, claro, destilan una cierta moralina añeja, que en las de Miguel Ángel Yusta desaparece para dejar paso a una sensibilidad amorosa más moderna:



No ates jamás el amor
con cadenas y grilletes
déjalo que vuele libre
que si está preso, se muere.

(MAYUSTA, Cancionero, pág.27)


Además del tema amoroso, Miguel Ángel Yusta toca otros relacionados con su tierra. Sus “Cantares” se articulan así en cuatro grandes bloques temáticos: “Coplas de amor”, “La tierra aragonesa”, “Las gentes, el paisaje” y “Coplas de costumbres”:

Las coplas de jota son
como el aire de mi tierra,
nos hacen caminar firmes
y se nos llevan las penas.

(MAYUSTA, Cancionero, pág.27)


Arrancarán de los campos
la vid que cavó mi padre
mas no de mi corazón,
que junto a su tierra late.

(MAYUSTA, Cancionero, pag.64)



El lenguaje de las coplas suele ser coloquial y directo, aunque se recurre a menudo al doble sentido o a los juegos de palabras para conseguir efectos cómicos, como en esta copla llena de sentido del humor:

Una luz en mi ventana 

dejo encendida de noche 
por si vienes a buscarme 
con oscuras intenciones.

(MAYUSTA, Cancionero, pag.27)



Estamos, pues, ante un tipo de composición enormemente versátil. La copla se acopla -nunca mejor dicho- casi a cualquier cantar, de modo que podríamos entonar los versos de Yusta con la melodía de un cuplé, una canción popular gallega, una copla andaluza, o una albada…da igual, porque la cuarteta se adapta a todas ellas. Ahora bien, las coplas de jota tienen una característica formal interesante, y es la repetición de los versos segundo y cuarto para poner el énfasis en las rimas. Casi al final de su libro, en la página 71, Yusta nos expone esta peculiaridad formal de la jota: “se inicia la jota con el canto del segundo verso, seguido del primero, se repite el segundo, se dicen tercero y cuarto y se acaba el canto enlazándose nuevamente con el primero, constituyendo siete versos cantados. Esto ha de tenerse en cuenta a la hora de componer la copla para que sea coherente su sentido al interpretarla. Cargar la fuerza en el segundo verso, que inicia el cante y encadenar el sentido del cuarto con el primero, que terminan la jota, son algunas de las importantes premisas para que llegue al oyente en plenitud expresiva”.

De modo que, enlazando con lo que decía al principio y ya para terminar, quisiera presentarles cómo quedaría aquella copla que tanto me gusta del arco y la flecha al ser cantada como una jota, y ya me dirán si no gana en expresividad e intensidad con la repetición de las palabras finales de los versos pares, ‘cielo’ y ‘arquero’:

Desde el corazón al cielo,
la jota es flecha lanzada
desde el corazón al cielo,
el sentimiento es el arco
y quien la canta el arquero,
y quien la canta el arquero,
la jota es flecha lanzada.

domingo, 24 de diciembre de 2017

domingo, 17 de diciembre de 2017

Jota manchega

Heraldo de Aragón, 17 diciembre 2017.

domingo, 3 de diciembre de 2017

domingo, 26 de noviembre de 2017

domingo, 29 de octubre de 2017

domingo, 22 de octubre de 2017

Copla "maña"

Heraldo de Aragón , 22 de octubre de 2017.

lunes, 16 de octubre de 2017

viernes, 6 de octubre de 2017

Coplas para las Fiestas del Pilar 2017. Cada día de Fiestas, una copla publicada en HERALDO DE ARAGÓN

NUEVE COPLAS FIESTAS DEL PILAR 2017
MAYUSTA


1- Sábado, 7

Que llegan las Fiestas, madre,
y yo estoy con “minijob”.
Dame algo de tu retiro
para pasarlas mejor...


2)Domingo,8

Goya, Buñuel, Miguel Fleta,
y don Baltasar Gracián
son solo algunos ejemplos
de esta tierra singular.


3) Lunes, 9

Mira que somos majicos
todos los aragoneses,
con querer estar en paz
ya tenemos suficiente.


4) Martes, 10

A ver si cantando jotas
y templando la guitarra
llegan los vecinos estos
y se nos llevan el agua.


5) Miércoles, 11

Vísperas de Fiesta son,
que el día grande es mañana
y Zaragoza hecha flores
saldrá a la calle de gala.



6) Jueves, 12

En el Día del Pilar
todos son zaragozanos
que esta tierra no concibe
que nadie le sea extraño.



7) Viernes, 13


Ayer ofrecimos flores
hoy, desfilamos con frutos
marchamos hombro con hombro
porque unidos, somos muchos.


8) Sábado, 14

Las calles y plazas son
celebración y armonía.
Ojalá que sean siempre
escenarios de alegría.


9) Domingo, 15

Ya se nos marchan las fiestas
de este dos mil diecisiete
y desde aquí les decimos:
Volved el año que viene...

Coplas Heraldo de Aragón, octubre 2017

1 octubre 2017
RINCÓN DE LA COPLA. Octubre 2017
Aunque pese al mundo entero, 
aunque al municipio pese.
Digo que la Torre-Nueva
la matan, que no se muere.

Firmada por "Briz y Gascón", aparece en la revista España Ilustrada, con fecha 30 de abril de 1893 y en su página 9, esta copla que me facilita mi buen amigo Gascón Foz. Fue publicada durante la demolición del monumento, que se llevó a cabo en esas fechas no sin polémica, pues hubo varios movimientos ciudadanos a favor de su conservación, aunque al final prevaleció el criterio de su demolición, defendido por los estamentos gobernantes -el municipio- y ciertos sectores interesados en ello. Con cerca de cuatrocientos años ( se construyó en 1504) era una joya mudéjar que se construyó con el objeto de que fuera la que diera la “hora oficial” en la ciudad, al margen de las que daban los relojes de otras iglesias o el de la catedral de El Salvador.





8 octubre 2017


En las Fiestas del Pilar
Zaragoza se engalana,
porque quiere estar bonita
y ser la envidia de España




Estamos en plenas Fiestas del Pilar y no es cuestión de ponerse transcendentes, sino de dar un toque de optimismo y de alegría en un entorno enrarecido por tantos intereses y ambiciones de unos y otros. Son días de abrazos, de celebración, de reencuentro y recuerdos bonitos. De paseo por esas viejas y eternas calles donde nacimos, que nos vieron crecer hace tantos años y que aún conservan ese sabor añejo (Mayor, Cortesías, Estudios...). Días de disfrutar con paisanos y forasteros, aunque nunca lo fueron quienes a nosotros se unen en las celebraciones, pues Aragón es y será tierra de acogida y Zaragoza, estos días, hace honor a quienes vienen a pasearla y a compartir con nosotros la alegría de nuestras calles. Felices Fiestas y paz y alegría para todos.




15 octubre 2017


En amor son los suspiros
pequeños brotes del viento
brisa que canta dolores
o nostalgia de recuerdos



Ay, que ha llegado el otoño con sus aires de nostalgia. Viene puntual a la cita lleno de esas tardes que acortan las horas de luz y con la invitación a pasear sobre las hojas secas de nuestros parques, o por las riveras de esos ríos que ya recuperan poco a poco su caudal. 'El otoño es un tigre agazapado / que dibuja silencios en la sombra', dice uno de mis poemas. El otoño, que con toda esa majestuosidad y belleza estática puede saltar en cualquier momento sobre nuestros recuerdos y herirnos el corazón. Pero a veces es necesario deshacerse de esos pensamientos y, llenos de palabras nuevas, navegar contracorriente hacia la luz. No olvidemos que tras el otoño y el invierno viene, siempre, una nueva primavera. A pesar de todo y de muchos.




22 octubre 2017


Anda, dímelo otra vez
anda, dime si me quieres;
porque si no me lo dices
en ascuas, maño, me tienes...



De vez en cuando, una copla ligera, festiva, que al cantarla provoque el asomo de la sonrisa en el oyente, que sin trivializar honre y dignifique la querida expresión tan nuestra y a veces tan mal utilizada (ese “maño” o “maña” que sale del corazón, porque en el corazón lo llevamos las gentes aragonesas), es bueno, necesatio y útil. El decir maño o maña, no es emplear unas formas de expresiones vulgares y feas sino que su utilización, sobre todo fuera de Aragón, ha tenido un significado distinto al cordial que aquí le damos y eso las ha devaluado injustamente. Así pues, hala maños, y a emplearla, que digno es quien con dignidad utiliza las formas y dichos tradicionales del rico lenguaje aragonés y que no debemos dejar en el olvido, sino conservar y proteger.




29 octubre 2017

A la vera del Moncayo
me dijiste una mentira
pero el cierzo se enfadó
y se la llevó enseguida.



Tenemos muchos y buenos recuerdos de ese monte majestuoso y misterioso, el Moncayo, que reina sobre una serie de pueblos donde pasamos -y espero que pasaremos- momentos inolvidables. Trasmoz y su castillo, siempre en guardia; la huella de Becquer, perpetuada en una escultura del sevillano Luigi Maráez (asiduo de estos paisajes) que hubo que reponer tras la acción de unos vándalos; los inolvidables eventos poéticos y musicales de Veruela, con el corazón de Trinidad y el recuerdo de Marcelo y su amada Olifante, Litago y los recitales de poesía donde se hermanaban gentes y voces... Todo hace del Moncayo aragonés algo muy especial que debemos cuidar con esmero. El paisaje, las gentes que rodean al Gigante merecen estar en el corazón de todos los aragoneses.

(c) (R)  Mayusta. 2017

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Coplas Heraldo de Aragón, septiembre 2017

RINCÓN DE LA COPLA. Septiembre 2017

Montes de sol, nieve y piedra
desiertos, polvo, calor
y corazones inmensos:
así se forjó Aragón.

Acaba de entrar, casi sin ser invitado, el mes de septiembre. Aún hay algunos afortunados que, tras la travesía juliozaragosteña, inician estos días su turno vacacional. Dichosos ellos que, con menos apreturas, tendrán opción a mar, montaña o viajes deseados. A quienes están ya al pie del cañón y preparando la temporada, les animamos a que destierren el fatídico estrés postvacacional y piensen que llegarán pronto algunos “puentes” que mitigarán este desasosiego. A trabajar, matricular a los niños y no asustarse demasiado al ver el saldo de la tarjeta de crédito...
Aquí va una copla que intenta definir nuestro carácter y nuestro paisaje. En Aragón , aunque seamos pocos, nadie nos ha de ganar en generosidad y amor a nuestras cosas, a nuestra tierra.



La ronda trajo una copla
en una noche de viento.
Besó tu cara encendida
y se marchó con el cierzo.

Entre las muchos estilos en que se canta nuestra jota aragonesa, las rondaderas, o jotas de ronda, están estre los más importantes. Pensadas para ser interpretadas mientras la rondalla recorre las calles, su ritmo es rápido y las letras muchas veces son alusivas a circunstancias peculiares de la ronda, que hace pausas y dedica sus cantas a las mozas que se asoman a los balcones, a personajes populares o eventos festivos, entre otros muchos motivos. Antiguamente eran actos obligados en todas las fiestas de las localidades; tras una época de decadencia, hoy se recuperan felizmente estas tradiciones en muchos lugares y también en la celebración de nuestras Fiestas del Pilar, la rondalla tiene el protagonismo que por tradición le corresponde.



No me importa si está nublo,
si tengo frío o calor,
porque desde que me quieres
eres mi luz y mi sol.

Que la copla es un micropoema lleno de posibilidades de expresión es cosa reonocida. Son innumerables los poetas que han hecho de la modesta cuarteta verdaderas creaciones literarias. Otra cosa es que, en ocasiones, se vista con vulgaridad, chabacanería y tópicos o que intentemos forzarla en una circunstancia determinada. El poema – y la copla puede serlo- ha de tener unas cualidades especiales y rendirse a la sensibilidad que emociona; si no, es una simple relación sin transcendencia poética y hasta a veces, sin medida ni rima. Respetemos la copla y, las buenas, llevémoslas a la categoría de canta de jota. Hagamos de la jota, incorporando coplas poéticas y que transmitan al oyente la emoción de la novedad, un hermoso canto exento de tópicos.



Cuando te cante una jota
escucha con emoción,
que es oración en mis labios
para pedir por tu amor.

Dentro de las coplas de jota tienen un lugar especial las que se dedican al enamorado, que son muy numerosas y bellas, aunque a veces se cantan con excesivo volumen vocal, desmereciendo su sentido final. Ciertas tonadas son más apropiadas para decir la copla con delicadeza y suavidad. Desde este Rincón, llevamos muchos años exponiendo la opinión de que algunas jotas no deben ser cantadas a pleno pulmón, sino como susurradas al oído, siendo así cuando adquieren toda su profundidad y belleza. No por mucha potencia de voz, la jota adquiere más importancia. Los buenos cantadores saben perfectamente modular y dar a cada canta el color vocal y el matiz que corresponde. La jota adquiere, de esa forma, toda su armonía y su poder de emocionar.

Publicadas en Heraldo de Aragón 3,10,17 y 24 de septiembre de 2017 

jueves, 24 de agosto de 2017

Coplas Heraldo de Aragón agosto 2017

RINCÓN DE LA COPLA

Agosto 17




Pirineo, prados verdes
arboledas, montes, cielo.
Cuando más subo yo a verte
más de corazón te quiero.

Ya ha entrado el mes de agosto y el éxodo veraniego llega a su culminación. En muchos lugares de Aragón, son días de celebración y fiestas que alegran el corazón de las gentes propias y llegadas para reforzar lazos familiares o, simplemente, para compartir alegrías tras un año de trabajo y ausencias. Este mes de agosto, el Rincón de va a ir de vacaciones al Pirineo, nuestro tesoro más preciado, y a la ciudad de Jaca, donde tantos años tuvimos casa y donde guardamos buenos amigos y recuerdos. Jaca sigue tan hermosa como siempre y, en la reciente Feria del Libro, que celebró su XVIII edición hace pocos días, pudimos comprobar la calurosa acogida de los jacetanos, siempre inquietos por la cultura, laboriosos y orgullosos de su ciudad.



La calle Mayor de Jaca
no ha trabucos ni puñales;
que hace años que la pasean
en paz grandes y chavales.

Hoy vamos a dar una “vueltecica” a la famosa copla de la calle Mayor de Jaca, que inmortalizó el genial Fleta y que con tanto acierto han interpretado numerosos cantadores de jota. (Recordamos especialmente la bonita y bien entonada versión de Ana Rodrigo). La copla original, que todos conocen, es desafiante y llena de bravura, una copla “de combate” y así, con esa rasmia aragonesa, la cantaba el gran Miguel Fleta. Es una versión que pueden escuchar quienes quieran a través de internet. Pero las cosas, en la calle Mayor de Jaca, así como su fisonomía, han cambiado sobremanera. Ya no hace falta rondarla con armas, sino con sonrisas y alegría. Peatonalizada y llena de vida, da gusto pasearla en las apacibles tardes de verano.



Coqueta y siempre bonita,
reina de Aragón entero.
Bien te mereces ser, Jaca,
la Perla del Pirineo.

Doblamos la esquina de agosto, con la escapada obligada a la capital, Huesca, a disfrutar de las fiestas de San Lorenzo. Muchos dan ya por terminadas las vacaciones y poco a poco las ciudades van recuperando el pulso y los problemas cotidianos. El Pirineo, sus hermosos valles, se va quedando un poco más tranquilo tras la actividad veraniega. Pero después vendrán los días de la nieve y los valles tendrán de nuevo esa avalancha de visitantes en pos del deporte del esquí. Jaca en invierno es también bella, llena de actividad, centro distribuidor de las diferentes estaciones de esquí y sus calles, con la nieve, nos traerán el recuerdo de tantos años de subir ilusionados con los pequeños y frecuentar las estupendas chocolaterías de Jaca para descansar del trasiego por “el blanco elemento”.



Collarada te contempla,
la Peña Oroel te guarda
y todos los jacetanos
con cariño te engalanan.

Del Oroel al Moncayo se extiende nuestra tierra aragonesa. Son dos referencias muy citadas en literatura y, también, en coplas joteras. La Peña Oroel, de relativamente fácil acceso, es excursión obligada en Jaca. Desde la pequeña cima se contempla una hermosa vista. La subida al pico Collarada, aunque no excesivamente difícil, sí requiere cierta preparación, sobre todo en su tramo final -la Glera- con piedra resbaladiza y suelta. De todas formas son innumerables las posibilidades de excursión desde Jaca, pero estas dos están especialmente fijadas en el recuerdo, cuando los años no pesaban y las piernas tampoco. Ha sido un rincón veraniego muy hermoso y nostálgico. Feliz regreso a quienes todavía disfruten de las vacaciones y disfrutad de vuestros recuerdos. 

Publicadas en Heraldo de Aragón: 6,13,20 y 27 de agosto de 2017 



















domingo, 30 de julio de 2017

domingo, 23 de julio de 2017

Casa-corazón

Heraldo de Aragón,23 julio 2017

domingo, 16 de julio de 2017

domingo, 9 de julio de 2017

domingo, 2 de julio de 2017