lunes, 5 de agosto de 2013

Coplas de amor...

Somos instante de luz
que pronto se desvanece
pero el amor verdadero
sobre la luz prevalece.


Coplas de amor, coplas llenas de sentimientos que nunca pasan de moda, aunque a diversos poetas de vanguardias varias les parezca que el amor, en poesía, no es sino un resto de romanticismo trasnochado y epígono beckeriano. Pero lo cierto es que siempre que haya dos personas cautivas del amor -o del enamoramiento, que no suele ser lo mismo- habrá poesía y su expresión será desarrollada en cualquiera de las formas que la contienen. Y una de las formas estróficas llenas de belleza es la copla, nuestra genuina expresión poética, inmortal, renovada y revitalizada con las nuevas aportaciones que periódicamente le acarrean los poetas, los copleros (nunca esta expresión ha sido tan digna y bella) y quienes las leen, las cantan y las publican.

(Heraldo de Aragón. 4.8.13)

sábado, 6 de julio de 2013

Miguel Hernández






Como la higuera eres.
Como la higuera vieja.
Y paso, y me saludan
silencio y hojas secas.

Miguel Hernández, nos sigue estremeciendo con sus versos llenos de un lirismo muy especial, de dolor y sangre, de impotencia ante la derrota , pero también de serenas esperanzas que no pudo, por desgracia, ver cumplidas. Todos conocemos su obra y deberíamos acercarnos a ella con frecuencia para no olvidar que la poesía es, muchas veces, un acto de sacrificio y servicio. Hace unas semanas, un grupo de poetas estuvimos visitando, emocionados, su casa natal en Orihuela. Allí, en el huerto y junto a la higuera, recitamos sus versos, hicimos fotos, miramos desde su ventana el patio que él veía y acariciamos los modestos objetos que le rodearon. Orihuela es hoy una próspera población donde es venerado casi por todos el recuerdo del inmortal poeta.


(Por Mayusta. Publicado en Heraldo de Aragón el domingo 7 de julio de 2013)
Imagen: Laura G. Recas.
 Gracias a José Miguel Arranz, organizador y alma de este emotivo "Encuentro".

domingo, 26 de mayo de 2013

Copla del Heraldo de Aragón



A la entrada de tu casa
me robaron tu cariño.
Nunca la puerta encontrara
aquel ladron de lo mío.



El mes de mayo es muy propio para que los amantes den rienda suelta a sus sentimientos. La primavera ya se instaura con poderío y en la naturaleza, como en los corazones, brotan incesantes las flores y los poemas, respectivamente. Pero siempre hay algún contratiempo amoroso que hace más emocionante el recorrido hacia el amado o amada y, en estos tiempos de pocas formalidades, hay que tener cuidado porque, por la puerta de atrás, siempre se puede colar quien siembre la desgracia y provoque un naufragio en el apacible lago amoroso. Por eso, amigos y amigas, dejad siempre bien cerrada, o al menos vigilada con esmero, la puerta posterior -esa segunda entrada de vuestros corazones- si es que queréis la tranquilidad del amor constante y renovado...

(Heraldo de Aragón 26.5.2013)

domingo, 28 de abril de 2013

¿A dónde vas luna blanca
por esa senda de flores?
-Busco a uno que me ama

por las sombras de la noche.

Juan Ramón Jiménez  (1881-1958), dejó una ingente obra en versos de arte menor inéditos. Con este título, “Arte Menor”, se publicó (Ed. Linteo) en 2011 un precioso volumen que recoge, con edición crítica, introducción y notas de José Antonio Expósito Hernández, estos poemas, creados en 1909 y que no habían visto la luz. Cinco partes componen el libro, bellamente editado:  Cancioncillas, El jardinero sentimental, Quinta cuerda, Música en la sombra y Los rincones plácidos. En ellas y a través de ciento cuarenta y dos poemas se va desgranando la especial sensibilidad y exquisitez del poeta moguereño, Premio Nobel de Literatura en 1956 y que con esos breves versos -que intentó publicar, sin éxito, en su tiempo- construye un delicado monumento a la mejor Poesía.

(Heraldo de Aragón, 28.4.13)

lunes, 11 de marzo de 2013

Te quiero porque te quiero
y tú sabes que es verdad;
que en el amor no hay razones
porque el amor es...amar.



Son cuatro versos, treinta y dos sílabas: solamente eso, una copla. Pero esta copla y parecidas es muy posible que rindan más de un corazón. Y es que, como decía el poeta Gabriel Celaya ya en mil novecientos cincuenta y cinco y cantó el querido Paco Ibañez unos años después, la poesía es un arma cargada de futuro, sí, pero además de futuro, su carga puede ser de esperanza, reivindicación, dolor, y sobre todo amor, que desde tiempos inmemoriales ha sido vehículo de expresión de bellos pensamientos que los amantes se dispensan. Nunca morirá la poesía amorosa, por mucho que algunas “vanguardias” la detesten. Y como va llegando la primavera, que es tiempo de amor y de poetas, ahí queda esa razonable sinrazón del amor, que matiza los malos momentos de la vida.

(Heraldo de Aragón. Rincón de la copla 10.3.13)

domingo, 13 de enero de 2013

De tal manera te amo
que aunque me hiriera la muerte
no me matara del todo
por no dejar de quererte.


 

Mateo Aníbal Yanez, un poeta al parecer inédito y por ello desconocido fuera de su más estricto círculo familiar o de amistades más allegadas, me asombra a veces mandándome unos exquisitos poemas líricos que merecerían mejor suerte, aunque en este mundo de hombres de corazón de caja registradora, juegos de ordenador y "smartphones"no vea yo ( ni él) muy claro el porvenir de la poesía lírica. O sí, que todo tiene su lirismo. En todo caso le pedí hace poco una copla, para darle la alegría de verla publicada, y me mandó ésta que ocupa hoy el "Rincón" y que me parece llena de una enorme sensibilidad poética. Un hermoso canto de amor eterno en treinta y dos sílabas.

(Heraldo de Aragón 13.1.13)

 

 

 

martes, 25 de diciembre de 2012

Navidad 2012


A la orilla del recuerdo
quiero llevarte conmigo
y contar juntos las horas
los días y los caminos.



Navidad es una palabra mágica que nos trae recuerdos, nostalgias y vivencias más acentuadas conforme van transcurriendo los años de nuestra existencia. Cambian las épocas, los modos, pero estas fechas siempre nos producen una sensación muy especial que no podríamos definir. Cierto es que los tiempos actuales, de crisis y violencia, no están para demasiadas alegrías, que el hombre sigue siendo “lobo para el hombre” y que no es precisamente ésta una época de amor y solidaridad, aunque los luminosos de los grandes almacenes sigan haciendo guiños y las calles se iluminen con estrellas de Belén. Pero al mal tiempo buena cara y vamos a intentar cambiar las cosas desde el cambio de cada uno de nosotros. A ver si esta vez es de verdad...
 
(Publicado en Heraldo de Aragón)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Joaquín Sánchez Vallés


Del dolor de la existencia
no sé por qué te sorprendes:
hemos venido a la vida
para aprender de la muerte.


Joaquín Sánchez Vallés es un reconocido poeta y escritor aragonés de amplia proyección. Afable, discreto y amigo de sus amigos es un trabajador de la escritura meticuloso y sabio al par que lleno de una exquisita sensibilidad. Su obra es muy extensa, como lo es su palmarés de premios y reconocimientos, y los lectores interesados podrán encontrar amplias referencias en la Red. Joaquín es mi amigo y por ello le pedí en su día una copla para esta sección. Le he vuelto a solicitar otra y aquí la tienen: una excelente cuarteta llena de poesía. Para que luego digan algunos que nuestra copla, que tantos y tan buenos escritores han utilizado y utilizan, no es digna de ser considerada como una de las más bellas estrofas poéticas de nuestro idioma...

 (Heraldo de Aragón)

martes, 11 de diciembre de 2012

Nacho del Río


La jota es algo especial
que nace del corazón,
roba una copla en el alma
y la regala en la voz.

(Mayusta)


Nacho del Río es una de las más destacadas figuras de la historia de la jota aragonesa cantada. Nace en Calatayud en 1975 y desde sus primeros años está ya relacionado con el mundo de la jota, recibiendo lecciones de canto de figuras como Teresa Aguirre, Mercedes Cartiel, Olga Recaj y, sobre todo, el gran Jesús Gracia. Tiene numerosas grabaciones, entre ellas los interesantes volúmenes de “La jota ayer y hoy” y su último trabajo es “Batebancos”, un CD en el que desgrana veintiséis jotas de diversos autores, entre los cuales tengo el honor de encontrarme. Nacho ha conseguido ser un campeón incuestionable y, en palabras del periodista y crítico Mariano García, “El nuevo rey de la jota”. Su juventud hace augurar todavía un camino pleno de éxitos en este complejo mundillo de la jota, que estudia y renueva con ahínco y sabiduría.

(Publicado en Heraldo de Aragón 9.12.12)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Hoy en Heraldo. Rincón de la copla.


Las muñecas, del sex-shop,
en la cama, una mujer,
hacer el sexo, de veras,
y los libros...de papel.


José Luis Melero Rivas, Pepe para los amigos, es un reconocido escritor y bibliófilo aragonés y, además, forofo del Real Zaragoza. Frecuenta Casa Emilio donde, arropados por ese otro gran aragonés, Emilio Lacambra, pasamos horas gratas hablando de lo divino y lo terreno, siempre con el fondo del inolvidable José Antonio Labordeta. Pepe acaba de presentar un libro “Escritores y escrituras” y al ser entrevistado al respecto por Antón Castro para Heraldo, hizo unas curiosas declaraciones que yo me he permitido “poner en copla”. El buen humor de Pepe Melero supongo que hará que me perdone este atrevimiento, pero es que la cosa, en tiempos de la digitalización editorial, tiene mucha, muchísima miga...


jueves, 18 de octubre de 2012

-TEXTO DE LA PRESENTACION DEL LIBRO DE MIGUEL ÁNGEL YUSTA CANCIONERO DE COPLAS ARAGONESAS. BIBLIOTECA DE ARAGON, 13 DE ABRIL DE 2011.

 

 

Yo digo siempre, altanero y orgulloso, que la cuarteta se inventó sólo para que con ella pudiera cantarse la jota aragonesa. Lo cierto es que esos cuatro versos octosílabos, que riman en asonante el segundo y cuarto, fueron la combinación métrica elegida para crear la copla -que en Aragón se llama también canta, cantar o cantica- y han constituido desde siempre el soporte textual habitual de la jota cantada, excepción hecha de los estribillos y de algunas pocas coplas de cinco o seis versos.

Las coplas son por tanto imprescindibles para el canto de la jota. Y ésta, durante algunos años, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX, les dio inexplicablemente la espalda. No hubo renovación en las coplas, se cantaban casi siempre las mismas y apenas surgían nuevos autores que apostaran por ellas y escribieran nuevos cancioneros.

Hasta entonces habían escrito coplas dos tipos de poetas: los de extracción popular, los hombres del pueblo que con su ingenio y sensibilidad tradicionales han creado algunas de las cantas más hermosas (Ambrosio Ruste, Emilio Ester Rubira, Ruperto Aznar Sanz, Luis Sanz Ferrer, José Iruela, Pedro Lafuente, Joaquín Yus…); y los de formación académica y voluntad y exigencia literarias, los escritores "cultos" para entendernos, que, especialmente a finales del XIX y en los primeros años del XX, pusieron en muchas ocasiones su inspiración al servicio de la jota. Pensamos, por ejemplo, en Eusebio Blasco, Luis Royo-Villanova, Joaquín Dicenta, Mariano de Cavia, Cosme Blasco, Mariano Miguel de Val, Juan Moneva, José García Mercadal, Fernando Castán Palomar, Alberto Casañal, Sixto Celorrio o Gregorio García-Arista. Luego, como digo, hubo un gran parón y apenas unos pocos escritores (Alfonso Zapater, Mario Bartolomé o José Verón Gormaz a la cabeza de ellos) se atrevieron a usar la copla como instrumento de creación.

¿Por qué ocurrió esto?

Pues porque durante años los intelectuales, los escritores, los artistas, dieron la espalda a la jota. Veían en ella algo del pasado, algo instrumentalizado políticamente y algo declaradamente confesional (las coplas religiosas eran no sólo habituales sino sobreabundantes en un momento en el que la sociedad caminaba ineluctablemente hacia el laicismo y dejaba las manifestaciones religiosas para la esfera íntima y privada), y apenas nadie quería participar en algo en lo que había, desde el punto de vista del prestigio intelectual, mucho que perder y poco que ganar.

Era pues necesario renovar las coplas y también volver a cantar, entre las más tradicionales, aquellas que pudieran gustar y emocionar a los aragoneses de cualquier condición, sin distinción de clases ni ideologías: pensemos en rondaderas como la de Mainar, en bellísimas coplas de amor como la que suele cantarse con el estilo "de la del albañil": "Baturrica, baturrica/ yo te llamo, yo te llamo/ que no tardes, que no tardes/ que me acabo, que me acabo", en el estilo Calatayud: "Derecha te estás criando/ como las cañas del trigo/ aquí te estoy esperando/ para casarme contigo", o en las coplas de humor aragonés que aquí tanto gustan: "Cuando se murió mi madre/ dijo una verdad mi abuela:/ si este chico tiene suerte/ vivirá hasta que se muera" o "Anda y dile al ayudante/ de parte del ingeniero/ que le diga al capataz/ que trabaje el caminero".

La obsesión por la renovación de las coplas no viene naturalmente de ahora. Demetrio Galán ya en 1966 clamaba por ella en El libro de la jota aragonesa. Lamentaba que a los estilos y tonadas se les denominara habitualmente "con la expresión literaria del primer verso, o del segundo, o por cualquier detalle de la copla aplicada" pues durante años se ha tenido la mala costumbre de aplicar casi siempre las mismas letras a los mismos estilos, con lo que se producía un empobrecimiento notable de las cantas. Y explicaba que "no es lógico que entre más de quince mil coplas que existen en los cancioneros aragoneses, en las múltiples colecciones de cantas que se han editado, en la tradición verbal de las gentes de los pueblos, en los archivos particulares..., se elijan casi siempre las mismas, con lo que se evidencia la rutina y se deja de satisfacer a los oyentes con una más amplia variedad de coplas representativas de las cosas de Aragón, de sus sentimientos, de sus costumbres". Afirmaba, con toda solemnidad, que "es necesario que los intérpretes de la jota cantada procuren seleccionar siempre las coplas que vayan a ofrecer al público... (porque) ha llegado la hora de ir renovando las que rutinariamente, desde hace tantos años, se vienen aplicando a las mismas tonadas". Y exigía que los aragoneses demostráramos que "la vena poética, el ingenio y la gracia de nuestras coplas no están limitados a unas docenas de ejemplos, cuando en realidad nuestro acervo de cuartetas es inmenso". Todo esto, recordémoslo, en 1966.

Uno, que está naturalmente de acuerdo con esas afirmaciones, va todavía un poco más lejos y es de la opinión que las coplas que los cantadores elijan para ser cantadas en público (no por supuesto en reuniones privadas o en ambientes íntimos y reducidos, en los que, faltaría más, cada uno puede cantar lo que le venga en gana) sean aquellas en las que todos los aragoneses nos reconozcamos sin problema alguno. He dicho muchas veces que si en una reunión de personas no unidas por lazos de amistad fraterna, la prudencia, la discreción, el buen gusto y la buena educación aconsejan no hablar de política ni de religión, porque no se sabe en modo alguno cómo van a pensar los otros ni cómo se van a recibir nuestras opiniones, cómo no hacerlo en un certamen o festival en el que nos están escuchando cientos, acaso miles de personas. Las creencias religiosas o políticas pertenecen a la esfera más privada, más íntima, y del mismo modo que no las exteriorizamos a la primera de cambio en una reunión cualquiera, no sé muy bien por qué hay que hacer ostentación de ellas cuando se canta en público la jota. Bueno, en realidad, lo sé muy bien: porque son costumbres que se arrastran de épocas predemocráticas y de un régimen anterior -confesional por supuesto y españolista a machamartillo-, al que sí le interesaba que se difundieran esas ideas. Podrían decirme ustedes a pesar de ello que cualquier cantador tiene todo el derecho del mundo a expresar en público sus ideas, aunque éstas pudieran disgustar, fatigar o aburrir a parte del público asistente. Así es, en efecto. Pero por la misma razón otros cantadores también tendrían el mismo derecho a expresar las contrarias, por lo que el certamen, concurso o festival se convertiría en una especie de Parlamento en el que cada cual expondría y defendería sus creencias o ideología. Y en eso, espero que todos estemos de acuerdo, no puede convertirse la jota.

Así pues, dado que hay millares de coplas que pueden gustarnos a todos, elijamos éstas para cantar nuestras jotas, conciliando las más antiguas con las nuevas que Miguel Ángel Yusta y sus discípulos vayan escribiendo. Y arrinconemos de una vez por todas las coplas que sólo emocionan o con las que sólo se identifican una parte de los aragoneses, pero no todos ellos. No se trata, espero que haya quedado muy claro, de sustituir una ideología por otra: se trata, justamente, de que no haya ideología, de buscar un punto de encuentro en el que cualquier aragonés de cualquier condición, ideología o creencia, pueda vibrar con la jota.

Todo cambió, afortunadamente, desde que en 2005 se inició el proyecto de "La jota ayer y hoy", en el que Nacho del Río tuvo un papel esencial, y que ha culminado en el espectáculo-gala Xotares con una apuesta decisiva por la modernidad, la cultura y el buen gusto. En Xotares, que se estrenó este mes de abril en el Teatro Principal de Zaragoza, los más grandes cantadores del momento cantaron a Costa, a Luis Buñuel, a Francisco de Goya…, utilizando nuevas coplas escritas ad hoc por uno de los más destacados poetas aragoneses de los últimos años: Miguel Ángel Ortiz Albero. Las cosas, por tanto, empezaron a hacerse desde 2005 con criterio, con un gusto exquisito, muchos escritores, artistas e intelectuales se acercaron ya a la jota sin ningún rubor y el gran Miguel Ángel Yusta se puso al frente y abanderó a todos aquellos poetas y escritores que estaban por la renovación de las cantas. Miguel Ángel Yusta no sólo no ha desdeñado la copla como modo de expresión poética sino que se ha convertido en los últimos años en uno de sus más decididos defensores desde su sección "Rincón de coplas" en Heraldo de Aragón. Yusta ha perdido ya la cuenta de las veces que ha ganado el Concurso de Coplas Aragonesas que convoca el Ayuntamiento de Zaragoza, y ha conseguido el honor sin parangón de que algunas de sus cantas sean ya patrimonio de todos y de que todos las canten sin conocer su autoría. Yusta ha retomado pues la antigua tradición de que los grandes escritores aragoneses dedicaran algunos de sus afanes a la jota aragonesa; y ha sido tan generoso que decidió que esos esfuerzos por difundir y prestigiar la jota no serían pocos sino abundantes, pródigos y fecundos. Y el último ejemplo de su generosidad es este cancionero de coplas que viene a enriquecer de forma indiscutible la gran bibliografía ya existente sobre cantares aragoneses. Coplas de amor, coplas sobre Aragón, sus gentes y su paisaje, coplas de costumbres, rondaderas…, coplas que nos llegan al corazón porque nos hablan de los sentimientos y las pasiones de muchos de nosotros.

Por esa dedicación a nuestras coplas, por esa generosidad en entregar a la jota buena parte de su talento, los aragoneses estamos en deuda con Miguel Ángel Yusta. El pueblo llano aragonés, el que todavía canta la jota a diario sin pedir perdón por ello a los gurúes de la modernidad y a tantos como se empeñan en uniformarnos bajo una cultura global, ha encontrado en él al mejor de sus troveros.

José Luis Melero

miércoles, 9 de mayo de 2012


El «no» sin eco posible
de tu voz embalsamada,
se está muriendo de frío
en los cristales del agua.



    Manuel Francisco Reina (Jerez de la Frontera 1974) es escritor y crítico literario y reside actualmente en Madrid. Ha publicado ya cerca de 40 títulos como los poemarios "Las Rosas de la Carne", "Las Liturgias del Caos" y "La Vocación del Zángano", galardonados con varios premios. También es autor de las novelas La Coartada de Antínoo, La Mirada de Sal, y La Emperatriz Amarga, además de diversas antologías y compilatorios como Poesía Andalusí o Un Siglo de Copla. Manuel Francisco es un defensor de la copla, digno sucesor de “Demófilo”, y tiene excelentes trabajos, como el dedicado a Miguel de Molina, que pueden consultar en la Red. La copla de hoy es un fragmento de Rafael de León.

    (Publicado en Heraldo de Aragón 6.5.12)

martes, 15 de noviembre de 2011



No quiero bromas contigo
que me resultan muy caras.
La última que me gastaste
tuvimos que “bautizála”


 Inmaculada Marqueta y Miguel Ángel Marín Uriol, son una pareja de poetas de nuestra ciudad, con amplia obra publicada y una intensa labor en el campo de la literatura y la poesía. Participan en ciclos con la Asociación Aragonesa de Escritores, en la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro y en la tertulia Fuentes de la Mentira, entre otras actividades. Son una pareja muy querida y premiada en diferentes eventos. Es de destacar el excelente trabajo de Inma sobre el añorado poeta aragonés Julio Antonio Gómez, así como la concesión a Miguel Ángel del premio “Búho” de la citada Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, que capitanea el incansable Fernando Gracia Guía.
Les pedí alguna copla con de humor aragonés y aquí me mandan ésta, que dicen cantaba su abuelo León, con lo cual tiene garantizada la veteranía, que es un grado y la sonrisa, tan útil en tiempos de crisis.


(Publicado en Heraldo de Aragón 23.10.2011)




Todas las jotas que cantan
tienen algún fundamento:
son vivencias de la vida
que un jotero lleva dentro.

Antonio Bes Turón nació en Quinto (Zaragoza) en 1930, sólo pudo realizar parcialmente estudios
primarios, pues los tuvo que abandonar para trabajar, como la mayor parte de los integrantes de su
generación. Antonio ha sido agricultor y ganadero en su pueblo natal, en el que aún sigue
viviendo. Desde su infancia, nos cuenta su hija Pilar, se sintió atraído por la música a la que no
pudo dedicarse hasta su jubilación y es un hombre afable y vital, que disfruta con las reuniones
familiares y cuando se junta con sus amigos para tocar su bandurria y cantar sus propias cantas, de
las que tiene compuestas varias decenas, aunque comenzó a escribir jotas cumplidos los ochenta
años. En ellas refleja sus sentimientos, sus recuerdos, su vida diaria en el trabajo y la cotidianeidad
de su pueblo, sin olvidar referirse a las clásicas alusiones a su tierra de Aragón, a la Virgen del Pilar
y a la misma jota. Vaya pues esta de hoy y que cumpla muchas coplas más.

Cuando quieras decir algo
no busques palabras vanas,
que no merece escucharse
la voz que no dice nada






José Verón Gormaz ( Calatayud 1946) ha visitado ya varias veces este “Rincón de coplas” y es que, además de un excelente escritor y fotógrafo galardonado en innumerables ocasiones, Verón, como buen poeta ( lleva publicados más de veinte poemarios, la mayoría premiados) es un excelente amante de la copla y compone con maestría esta bella estrofa, minimalista, certera y, como ya dije hace tiempo y mantengo, el más hermoso de los micropoemas. La copla es la letra de nuestra jota y entonces toma el nombre de “canta” o “cantica”. No es fácil componer coplas certeras, bellas, que contengan toda la esencia de un poema sin caer en la vulgaridad que ha hecho tanto daño a la copla y por ende a nuestra primera muestra de folclore regional: la jota. Verón lo consigue y he aquí una bella muestra del quehacer poético de este bilbilitano que año tras año se afianza como una de las voces más potentes de nuestra poesía.

domingo, 30 de octubre de 2011

Heraldo de Aragón 30.10.2011

Yo soy, maña, como el Ebro
tu eres, maña, como el mar;
yo voy buscándote siempre
tú, en busca mía, jamás.


La Crónica de Aragón”, periódico zaragozano, se enriquece en torno a 1915 con un suplemento semanal que titula "Aragón literario y artístico" y en el que tiene sección fija Luis Sanz Ferrer: "Cantares aragoneses". En su número del 30 de marzo de 1916, aparece la copla que publicamos hoy y que generosamente me ha facilitado mi compañero de página y buen amigo Alberto Serrano, hombre de extensos e intensos conocimientos periodísticos y joteros. La copla de jota ha estado siempre presente en nuestra Prensa y numerosos y afamados escritores le han dedicado un espacio. Aunque pasó por un mal momento en los años centrales del pasado siglo, hoy revive con más fuerza que nunca y son muy numerosos los jóvenes que se interesan por sus formas tan ricas de canto y baile. Igualmente ocurre con las letras de jota, cantas o canticas, que surgen cada vez más renovadas nutriendo los repertorios de las rondallas. Que siga el avance,

martes, 18 de octubre de 2011




Dices que no "pués" dormir
y yo te creo, mañica.
Pero dime dónde pones
todo el sueño que me quitas.


José Manuel Ibáñez es un cantador de jotas al que hace poco tiempo pudimos ver en un programa de la TV Aragón y cantó esta copla.Vive en Jérica (Castellón) y es ciego, lo cual es novedoso para mí y también para mi informante, mi amigo Gil Fau, que me aporta esta y otras interesantes novedades para este “Rincón”. José Manuel acaba de ganar el Premio Extraordinario de canto en el Certamen Oficial de Jota de este año 2011. Enhorabuena.
Es encomiable el resurgir de nuestro más conocido canto regional que está siendo apoyado, entre otros eventos, por el excelente programa de la Televisión Aragonesa y también hemos de felicitarnos por el extenso y valioso trabajo de Mariano Faci sobre la Jota, que está siendo distribuído con enorme éxito por el Heraldo. Desde esta modesta atalaya, ya veterana, no podemos sino alegrarnos por el movimiento de renovación y dignificación de la jota, que pasa por un conocimiento de su pasado, de su historia . A partir de ahí el camino se irá haciendo con nuevas voces, nuevas coplas y nuevos estilos que algún día serán, también, clásicos.

(Publicado en Heraldo de Aragón 16.10.2011)

sábado, 16 de octubre de 2010

JOTA QUE SUENA EN EL ALMA (Heraldo de Aragón, 15 octubre 2010)


JOTA QUE SUENA EN EL ALMA...



1.- La letra de la Jota, hoy

Es más que evidente el compromiso del ser aragonés con la jota. Aunque está demostrado suficientemente que la jota es amplia en su geografía y abarca muchas regiones de España, no parece menos cierto que la raigambre popular de la jota aragonesa la constituye en paradigma de todas ellas y en el máximo exponente, en cuanto a fuerza expresiva y belleza en su cante y baile, de toda la diversidad del rico folklore español.
Pero con ser rotunda la música y bellísima en su diversidad la coreografía de la jota bailada, yo quisiera detenerme, en este pequeño trabajo, en el aspecto básico que engendra la jota: en la copla aragonesa, canta o cantica que, cantada, se convierte en jota. Es la letra de la jota su esencia especial, que la hace, en palabras de Darío Pérez: “Alegre en nuestros campos, fecunda en nuestras fiestas, bizarra en nuestras rondas, noble en nuestras contiendas, dulce en labios de la amada, ingenua en boca del pueblo, santa en caricia de madre…” Y además –apunto yo- himno, lamento, oración, socarronería, piropo, ironía, crítica, reflejo de amores, de vida cotidiana, loa de personajes populares, canto al Pilar y al Ebro, a la tierra y a la patria, crítica política y testimonio de aragonés y baturro, en el sentido moderno, dignificado y afortunadamente redimido de esta palabra.

Terco, independiente, austero
sobrio, seco, brusco y duro
tierno, sereno y ardiente:
aragonés... y baturro.

La copla propiamente aragonesa o canta, ha de ser de cuatro versos octosílabos, asonantados el segundo con el cuarto (aunque muchas y buenas letras son aconsonantadas y cuartetas).Cuatro certeros dardos que han de expresar con brevedad, concisión, gracia y belleza, la idea y el sentimiento del autor, y ser susceptibles de cantarse con cierta facilidad en la expresión vocal del jotero, para que pueda lanzarla al aire con rotundidad, sin extraños trabalenguas que empobrezcan y empañen la expresión franca de los versos.


A ello contribuye la manera de cantar los cuatro octosílabos ya que, comúnmente, se inicia la jota con el canto del segundo verso, seguido del primero, se repite el segundo, se dicen tercero y cuarto y se acaba el canto enlazándose nuevamente con el primero, constituyendo siete versos cantados. Esto ha de tenerse en cuenta a la hora de componer la copla para que sea coherente su sentido al interpretarla. Cargar la fuerza en el segundo verso, que inicia el cante y encadenar el sentido del cuarto con el primero, que terminan la jota, son algunas de las importantes premisas para que llegue al oyente en plenitud expresiva. Así la copla:


Para decir que me quieres
mírame antes a los ojos:
verás cómo no hacen falta
palabras entre nosotros.

al cantarse, lo sería de esta forma:

Mírame antes a los ojos:
para decir que me quieres
mírame antes a los ojos.
Verás cómo no hacen falta
palabras entre nosotros.
Palabras entre nosotros,
para decir que me quieres.

Pero al margen de consideraciones técnicas, que eruditos hay que con admirable magisterio las exponen en sus fundamentales obras sobre la jota aragonesa (Galan Bergua,Solsona, Zapater, Cester Zapata, Barreiro,Turón...) y que invito a consultar al lector amante de nuestro folklore, quisiera destacar la copla como un factor básico, expresivo, maravilloso en su brevedad y por ello meritorio en su elaboración, que puede ser seda o acero en el oído, tema de actualidad, vehículo de transmisión y que tal vez hoy tiene sus ejes desgastados y oxidados por la monotonía impuesta por repertorios “de siempre” que estrangulan la salida de nuevas coplas que revitalicen los tópicos y amaneramientos de muchas de nuestras jotas.
Claro que hay letras maravillosas en los repertorios de los joteros, pero son también muchas las que se repiten hasta la saciedad porque el cantador ya las ha adaptado a la tonada, y quedan en la oscuridad coplas extraordinarias de muchos autores que, con temas renovados, intentan que la jota sea un vehículo dinámico, vivo y palpitante de transmisión de la más rabiosa inquietud y actualidad en todos los órdenes.


Los concursos de coplas aragonesas son escaparate donde salen a la luz muchas de estas renovadas e ilusionadas canticas, pero luego quedan, salvo honrosas excepciones, en el olvido más absoluto.
La jota, nuestra jota aragonesa, ese canto fuerte, rotundo, penetrante, pero también tantas veces caricia sensible, ha de revitalizarse y renovarse en su letra como se renuevan cada día nuestras inquietudes y deseos. Escritores magníficos ha dado nuestra tierra que no han tenido empacho en escribir coplas de jota inmortales. Gentes del pueblo, anónimos, han creado las mejores canticas en tiempos pasados. Hoy debemos, más que nunca, invitar e incitar a nuestros paisanos escritores y copleros para que la copla aragonesa, renovada, sea cada día más válida como modo de expresión genuino de nuestra gente y a los joteros, a seleccionar las mejores de entre ellas, adaptarlas a las tonadas y convertirlas en jotas.



2. - La Jota en la intimidad

Que la jota sea casi siempre sinónimo de fuerza, rotundidad, canto al viento y al sol, no quiere decir que no haya de ser también, y muchas veces, vehículo de los sentimientos más delicados. En ese sentido, hay letras de jota que constituyen pequeñas obras poéticas que, convenientemente cantadas, hacer aflorar la emoción al destinatario oyente. Coplas de amor y belleza que desdicen la típica creencia de que sólo los aires del sur pueden sugerir cosas bonitas al oído y en la intimidad, ya que resultan hermosísimas y emotivas con el aire de una jota y más si se cantan en el inigualable espectáculo de la ronda aragonesa.


Cuando rondo por la noche
voy pensándome una jota
para dejarla prendida
en el balcón de mi moza.

Y es que la rondalla es, en efecto, uno de los más hermosos espectáculos del folclore aragonés. Ojalá que se vaya revitalizando, que los grupos salgan más a rondar, que se ronde como antaño por esas calles, paseos y plazas de nuestras ciudades y pueblos, rompiendo la noche el sonido de las guitarras y las templadas voces de los joteros, abriendo balcones y ventanas, llevando la jota al corazón del oyente que se constituye en parte activa siguiendo la ronda. Quien no ha seguido una rondalla rompiendo la noche, se ha perdido una de las más hermosas emociones que puede sentir un aragonés.

Al rondarte ví la luna
reflejadica en tu cara.
Desde entonces, voy de noche
a soñar a tu ventana.

Hay pocos espectáculos que pongan la emoción tan a flor de piel como una rondalla aragonesa. Es el momento de la intimidad de la jota, aunque esa ronda sea multitudinaria. No es el recital, ni el teatro, ni el festival folclórico, ni la boda, ni el bautizo o la comunión de los chicos con el grupo jotero animando el final: es la jota pura, genuina, desnuda de parafernalia, callejera, sobria, verdadera, con el único decorado de la noche y las estrellas. La jota aragonesa, grandiosa expresión de un pueblo, que todos estamos obligados a enriquecer, acrecentar y propagar. 

M.A.Yusta

domingo, 3 de octubre de 2010

Labordeta

Vas a cuestas con tu voz
por el cielo de esta tierra
y todo Aragón, en pie,
en su corazón te lleva.



Hemos perdido hace unos días a una persona emblemática y a un buen amigo de todos los aragoneses. Pero desde el momento de su desaparición física, y aún mucho antes, José Antonio Labordeta es una figura mítica del imaginario aragonés. Su trayectoria personal y su obra poética, literaria y musical, así como su constante compromiso con todo lo que significa democracia y progreso de, para y en Aragón, han sido constantes en su vida. Numerosos amigos, escritores y personalidades, unidos por el denominador común del afecto o de la admiración y bien conocedores de la vida y obra de Labordeta, han reflejado sus opiniones en los más diversos medios de comunicación de toda España. Miles de personas hemos desfilado, cantado y llorado ante su féretro al despedirle en unos actos sin precedentes en esta tierra aragonesa. Hoy, desde este “Rincón”, le dedicamos una copla para que la escuche allá donde esté…

(Heraldo de Aragón 3 octubre 2010)