sábado, 11 de julio de 2020

Rincón de la copla. Julio 2020



El abanico de hueso
tiene en la clara vitela
la infantilidad del beso
sutil de una pastorela.

El profesor Javier Barreiro, publicó ya en 2010 un interesante trabajo sobre la libertaria Lucía Sánchez Saornil (1895-1970) de quien el 2 de junio se cumplió el cincuentenario de su muerte. En el mismo, comenta que fue mujer de inusitada precocidad: a los 17 años propuso una sección femenina de exploradores, ya que no era justo que las jóvenes permaneciesen los fines de semana recluidas en sus casas y sucias ciudades mientras los muchachos abrazaban la Naturaleza. Fue la única mujer inscrita en el Ultraísmo, la primera vanguardia poética española (1918) y, tras varios lustros de lucha social, fundadora, junto a Amparo Poch y Mercedes Comaposada, de “Mujeres Libres” (1936). De sus primeros poemas publicados, expuestos por Barreiro, extraemos este, breve y hermoso.




Nadie se me ha muerto y lloro.
Tú vistes de luto, y cantas.
Tú llevas luto en el cuerpo,
y yo lo llevo en el alma.

Pascuala Perié fue una gran cantadora de jota y persona pura, legítima, auténtica, inconfundible, en palabras de Galán Bergua. Nacida en 1901 en Nuez de Ebro, murió en 1950. Fue una de las más grandes intérpretes de nuestro primer canto regional y, además, autora de hermosas cantas. Con Joaquín Numancia, “Redondo” de Épila y otros, forma el grupo de grandes “cantautores” de la Jota aragonesa en una época muy determinada y especialmente notable. Tiene su calle en Zaragoza, en el barrio de La Jota. Ella inmortalizó la famosa “olivera” de Magallón (la “magallonera”) singular y famosa tonada que aún sigue estremeciendo a los que la escuchan. He aquí una de las coplas que la hicieron grande:




Vivirá siempre la fama
de Marcilla e Isabel:
¡el amor inmortaliza
a los que mueren por él!

Carmen Burgos de Segui (Rodalquilar, Almería, 1867-Madrid 1931) que firmaba principalmente con el seudónimo de “Colombine” , aunque utilizó media docena más, fue escritora, periodista y traductora . Perteneció a la generación del 98, hoy afortunadamente reivindicada en sus valiosas componentes femeninas y es considerada una de las primeras mujeres en defender el papel femenino en la vida social y en la literatura. Trabajó en el Diario Universal siendo la primera redactora profesional de periódico en lengua castellana y colaboró también en HERALDO DE ARAGÓN. Como primera mujer corresponsal de guerra cubrió la tragedia de Marruecos. Se destacó en el activismo por los derechos de la mujer y de ella es esta copla que dedicó a los Amantes de Teruel.




A la Virgen del Pilar
me fui a pedirle una gracia,
y ya me sentí mejor
solamente con mirarla.


Hermosa por fuera y por dentro, la universalmente conocida soprano Pilar Lorengar (Lorenza Pilar García Seta, Zaragoza 1928-Berlín 1996 ) nació en la calle de Las Armas y, de niña, por el barrio de San Pablo, entonaba la jota, que también se podía escuchar en aquel entrañable “Ondas infantiles” de Radio Zaragoza. Su fulgurante carrera operística le dio reconocimiento, honores y fama mundial, Su ciudad que le concedió su Medalla de Oro, la nombró Pregonera de las Fiestas del Pilar y dedicó una calle en la zona de Universidad. Muchos recordamos su sonrisa y, al escuchar su voz sublime, o recordar su estremecedora Salve, tal vez despedida a la Virgen del Pilar en 1991, nos sentimos orgullosos de su paisanaje. Hace unos años le dedicamos esta copla, que bien pudo pensar en su plegaria ante la Virgen.

(Heraldo de Aragón 5, 12, 19, 26 julio 2020) 







domingo, 7 de junio de 2020

Rincón de la copla. Junio 2020


Es el saber popular,
que encierra todo el saber:
que es saber sufrir, amar,
morirse y aborrecer.


Manuel Machado Ruiz (Sevilla 1894- Madrid 1947) fue hijo de Antonio Machado Álvarez (Demófilo) escritor, antropólogo y reconocido folclorista andaluz y hermano de Antonio Machado. Su trayectoria poética fue controvertida por las circunstancias políticas de su tiempo, pues los avatares de la época hicieron que los destinos de los dos hermanos quedaran muy tristemente separados. Aquí queremos destacar sus virtudes poéticas y el paralelismo en muchas de sus obras con Antonio. Dedicó su poesía en buena medida a la exaltación de lo popular y andaluz, motivo por el que le traemos a estas líneas con un fragmento de su poema "Cante hondo". Soleares, seguiriyas gitanas, seguidillas coplas y otras formas del cante popular andaluz cuajaron su extensa obra.




Eso que estás esperando
 día y noche, y nunca viene; 
eso que siempre te falta 
mientras vives, es la muerte. 


Augusto Ferrán y Forniés, ( Madrid 1835 – Madrid 1880) fue un poeta español del postromanticismo, de padre catalán y madre aragonesa de Pallaruelo (Huesca). Tuvo una gran actividad intelectual como escritor, periodista y traductor. Su libro "La soledad" (1861) contiene cantares populares de poesía tradicional y también de creación propia. Fue prologado por Gustavo Adolfo Bécquer y su registro está muy cercano al lenguaje oral, siendo el cantar preferido del pueblo andaluz y, naturalmente ,en su forma estrófica, fuertemente arraigado en la cultura literaria española. La copla, cuarteta, sigue vigente y con muy buena salud y renovada juventud en las letras de nuestra jota aragonesa. Aquí publicamos un bello ejemplo de copla escrita por Ferrán.


Huyo del mal que me enoja 
buscando el bien que me falta. 
Más que las penas que tengo 
me duelen las esperanzas.

Manuel Altolaguirre (Málaga 1905- Burgos 1959) fue poeta, editor, traductor, guionista y director cinematográfico. Tuvo una intensa vida y actividad literaria como poeta, activista cultural y promotor de publicaciones y revistas poéticas (Ambos, Litoral) y se considera un aglutinador de la Generación del 27. Su poesía es intimista e introspectiva, reflejo de muchas situaciones de dolor durante la guerra civil. Se exilió en 1939 y regresó veinte años más tarde, muriendo ese año de accidente de coche al volver a Madrid del festival de cine de San Sebastián, donde participaba una película suya, El Cantar de los Cantares. Traemos un fragmento de su poema "Cerrando los ojos", una cuarteta, donde utiliza el octosílabo, arte menor y verso muy frecuente en su obra. 



Podéis llamarme coplero,
eso me gusta y me llena,
pues la copla es poesía
cuando la escribe un poeta.

Y, amigos lectores, termina este mes de junio de la pandemia y con él la primavera que no hemos disfrutado. La salud ha sido lo primero y el esfuerzo no parece excesivo si consideramos y valoramos el bien común, el sacrificio y entrega de tantos y la necesaria obediencia de las normas sanitarias para mejorar la situación. Vamos a acabar el mes con una copla festiva dirigida a quienes, despectivamente, aún consideran la copla como una creación menor (como un hayku, que tantos confunden y escriben como nuestra coda flamenca o bordón de la seguidilla) sin intentar el conocimiento de autores e historia en profundidad. Menos mal que la copla, este poema genuino del español, sigue viva y vigente sobre modos y modas que ya hemos descrito tantas veces. 

(Heraldo de Aragón, 7, 14, 21, 28 junio 2020) 

domingo, 10 de mayo de 2020

Rincón de la copla. Mayo 2020


En este año, por el virus,
no habrá ronda de los Mayos
pero yo, con esta copla,
desde el corazón los canto.


Los Mayos es una fiesta ancestral que se celebra generalmente el primer domingo de mayo en muchos países europeos y, por supuesto, en muchas regiones de España. Los origenes se remontan a fenicios y griegos, fueron asimiladas por celtas y romanos y posteriormente por el cristianismo (Cruz de Mayo). Fiestas de tradición agrícola y pastoril, también se celebran en Aragón, principalmente en Albarracín y pueblos de la Sierra (Guadalaviar, Noguera, Torres entre otros) y conservan sus tonadas y letras con algunas variaciones propias. En la mayoría de ellos, se le canta primero a la Virgen y luego a las "Mayas"(Majas), con peculiaridades de cada población (por ejemplo la "subasta" de Guadalaviar). Este año, de triste primavera, los cantaremos desde el corazón...




Clave de la vida son 
los niños y los ancianos:
unos porque la comienzan,
otros porque nos la han dado.


Cuando hay situaciones especialmente graves que afectan al estatus de la sociedad, surgen opiniones de muy diversa y a veces oscura procedencia. Estas semanas pasadas han sido muy tristes y aún vendrán días de dolor. La mayoría de los de los fallecidos, muchos en soledad, han sido ancianos que, no olvidemos, fueron quienes dieron todo durante los años difíciles y sacaron a nuestro país, con su esfuerzo y sacrificio, de la oscuridad de la posguerra. Quien esto escribe, que está en la setentena y se considera en el grupo, ha visto con mucha tristeza ciertas actitudes, aunque con alegría y esperanza otras mucho más numerosas de infinito cariño, atención y respeto. No perdamos el norte. Hay cosas mucho más valiosas en la vida que las cuentas, una importante es ser capaces de crear una sociedad más justa.





Ajena al hombre que sufre 
florece la primavera.
Sigue su ciclo de vida 
la madre Naturaleza.


Era del año la estación florida... Así comienza la extensa Soledad Primera Don Luis de Góngora. Pasto para poetas y escritores, la primavera no pasa de moda y acude fielmente a su cita: resurgir de vida y eclosión intensa de la Naturaleza que influye de manera especial en nuestro ánimo y no siempre de manera benigna y agradable. Este año ya sabemos que es una primavera jamás vivida por ninguno de nosotros, una experiencia inusitada que ha llegado casi de manera instantánea y nos ha cogido por sorpresa parando nuestra febril actividad. Nada ni nadie, como vemos, es imprescindible y habrá que adaptarse a una nueva época. Pero la primavera, ajena a nuestros pequeños afanes, seguirá visitando el mundo que nos pide a gritos que lo cuidemos.





Tres cosas hay en Teruel
que no las hay en España:
los Amantes y los Arcos,
y el torico de la plaza.


Reordenando mis libros encuentro éste que reeditaron, hace ya una década, la historiadora Mercedes Souto y el investigador Alberto Turón. Se trata del Cancionero popular turolense, de Severiano Doporto, escritor y periodista (Madrid 1862- Alicante 1923) que se publicó en 1900. Es una muy interesante y erudita obra, donde se expone una "Colección de canciones y estribillos recogidos de boca del pueblo en la ciudad de Teruel" según consta en el subtítulo, además de coplas (1.362) , estribillos (78) , anexos documentales, extenso vocabulario e índices y partituras de la jota popular turolense. Obra en suma muy útil e interesante, tanto para folcloristas como aficionados y lectores curiosos, sobre el fascinante mundo de nuestra primera manifestación folclórica: la jota.




Morena la Virgen de Arcos,
morena la del Pilar;
para morena y con garbo,
la Virgen del Tremedal.


Volvemos sobre el libro que comentábamos la semana pasada: el Cancionero Popular Turolense de Severiano Doporto, donde se recogen más de mil trescientas coplas de boca de los turolenses a finales del siglo XIX, ya que la primera edición del Cancionero fue publicada en 1900. En la oportuna reedición de 2011 a cargo de Mercedes Souto y Alberto Turón, se añade interesante y extensa documentación sobre el autor y la época, así como una cuajada nómina de cancioneros populares sobre Aragón, hasta el año 2001. En lo que va de siglo, que ya son veinte años, ha crecido con buena salud la copla y sigue muy vigorosa, lo cual es altemente satisfactorio para cuantos con más o menos esfuerzo, pero mucha ilusión, nos dedicamos a cultivarla y mantenerla viva.

(Publicado en HERALDO DE ARAGÓN)

























viernes, 24 de abril de 2020

Rincón de la copla. Abril 2020



Si cantan es ti que cantas;
Si choran, es ti que choras,
I es o marmurio do río,
I es a noite i es a aurora.

Una de las grandes poetas de la literatura española del siglo XIX es Rosalía de Castro. Nacida en Santiago de Compostela en 1837 y fallecida en Padrón en 1885 cultivó también la novela y el cuento. La extraordinaria sensibilidad y belleza de su poesía ha permanecido y se ha afianzado con el paso del tiempo. Uno de sus hermosos poemas, Negra sombra, fue musicado por Xoán Montés, músico lucense que lo convirtió en una canción inmortal que se considera el segundo himno de Galicia. Se compone de cuatro cuartetas y se incluye, sin título en su poemario “Follas novas” de 1880. Traemos aquí una de sus bellas estrofas, cuya traducción es: Si cantan, tú eres quien canta, / si lloran, tú eres quien llora / y eres murmullo del río / y eres la noche y la aurora.




Porque habito en el Rabal
me llaman la rabalera,
en siendo de Zaragoza
que me llamen lo que quieran.

Entre los escritores aragoneses del pasado siglo es de destacar Rafael Andolz Canela (Jaca 1926-Huesca 1998), sacerdote, escritor, filólogo, profesor de bachillerato y etnólogo aragonés. Reconocido sobre todo por la autoría del Diccionario Aragonés: aragonés -castellano, castellano-aragonés (1977), tiene una extensa obra de temas aragoneses que comprende una veintena de libros entre los cuales destaco aquí, por afinidad con esta sección, dos: El Humor altoaragonés (1988) y Más humor aragonés (1996), obra esta última en la que el autor hace un recorrido minucioso por prácticamente todos los pueblos aragoneses destacando coplas o dichos que los definen con humor e ironía tan propios de esta tierra dura en la que habitamos, sufrimos y gozamos.



 Al palomar de tus labios
llegó una paloma blanca;
era tu beso, mañica
que me s’escapó del alma.

José María Ferrer (1917-1984) que usaba el seudónimo de “Gustavo Adolfo”, fue un popular locutor de Radio Zaragoza en los años 50 al 70 del pasado siglo, debido sobre todo a las singulares intervenciones radiofónicas demostrativas de su enorme facilidad para lo que ahora se llama “repentizar” (En su programa “Glosa del día” versificaba, al instante, sobre cualquier tema propuesto por los oyentes). Hombre de rasgos físicos e ingenio afilados, destacó como entrevistador, locutor y escritor de galardonadas coplas y letras de canciones aragonesas que se han hecho célebres (“El Ebro guarda silencio...”)
Su fama, aunque local, no es por ello menos importante y un busto de bronce lo recuerda en el parque Pignatelli. Esta es una de sus coplas.





Cuando vuelva de la siega
asómate a la ventana,
que a un segador no le importa
que le dé el sol cara a cara.


Alberto Casañal Shakery (1874-1943) gaditano de nacimiento y aragonés “asimilado”, periodista y escritor, fue profesor de matemáticas en la Escuela Industrial (para que luego digan de la seria circunspección de los matemáticos...). Popular por sus cuentos, poesías y artículos, es uno de los más destacados escritores costumbristas aragoneses. Sus cuentos baturros, son frescos e hilarantes, construídos en romance para su recitado e interpretación (Cuentos baturros, Fruslerías, Romances de ciego). También escribió comedias, libretos de zarzuelas y colaboró asiduamente en HERALDO DE ARAGON. Tiene dedicado un paseo en la nueva zona de expansión del Actur, de Zaragoza.
Esta copla, famosísima y clásica, es suya:

(HERALDO DE ARAGÓN. Abril 2020)

jueves, 9 de abril de 2020

ACERCA DE LA COPLA, por Javier Barreiro

"ACERCA DE LA COPLA"
A propósito de la aparición de mi nuevo libro, "La copla. Emoción y poema", ya en venta, traigo aquí el prólogo que el profesor y escritor Javier Barreiro Bordonaba, (que ha participado asimismo en esta obra) realizó de otro libro mío, "Rincó de coplas" (2007) . Una necesaria lectura.




(Prólogo a Rincón de coplas de Miguel Ángel Yusta, Zaragoza, UnaLuna, 2006).                 
                             
Harto profusa es la tradición de la copla en la prensa española. Quien haya frecuentado la casi extinta costumbre de mirar papeles viejos –ahora hay que desojarse a golpe de microfilm- se habrá tropezado con ella por doquier. Especialmente, en el periodo de 1880 a 1920. No se trataba de una sección propia de periódicos de provincias o de autores costumbristas, como querrá suponer algún “enterado”, sino que la copla aparecía en las publicaciones de mayor tirada y las firmas podían ser las de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez o los hermanos Machado, tan vinculados, por su padre, al género.
   La copla estaba en la calle, en la inventiva popular, en la creación directa. Vinculada al ingenio repentizador de joteros, payadores, troveros, cantaores, copleros y toda la caterva de improvisadores que daba la música popular aquí y allá. Presente en los cuplés que infestaban las zarzuelas menores y las obras del género chico y que los actores solían modificar en cada representación en función del público, de los acontecimientos del día o las circunstancias de la localidad que visitaran. Hasta hace nada, la hemos visto en los escaparates de tiendas cuyos dueños ponían su estro al servicio de la propaganda de los productos de su establecimiento. Estaba en los abanicos de las damas, en los pregones callejeros, en las loas, gozos y demás representaciones populares cuyo origen había que buscar en la socorrida metáfora de la noche de los tiempos. Estaba, también profusamente, en los pliegos sueltos que aún llegaron a venderse en la séptima década del siglo XX. Pero estaba, sobre todo, en la prensa. En casi toda la prensa, que la recogía de la calle, del sentir de la gente que, en la tradición española, llegaba hasta los poetas cultos. En una conferencia impartida en el Ateneo Madrileño, el erudito Rodríguez Marín (1855-1943) lo expresó así:
    Así como el pensar de un pueblo está condensado y cristalizado en sus refranes, todo su sentir se halla contenido en sus coplas (…) Ingenuo biógrafo de sí propio, que no tira a engañar, pues “no cantan porque le escuchen” sino unas veces “porque está alegre” y otras “para espantar sus males”, el pueblo narra su vida entera en larguísima serie de coplas[1].
   El gran cervantista andaluz observó asimismo que, pese a su antigüedad y el reconocimiento de los lexicógrafos de los siglos XVII y XVIII, nunca había alcanzado la copla tanta importancia como a finales del siglo XIX. Es decir, como en su tiempo, ya que el texto es de 1910. Por entonces, ya había publicado sus trabajos Antonio Machado y Álvarez “Demófilo” y, en 1936, daría Cansinos a las prensas su meritorio trabajo que no tuvo difusión hasta mucho después[2].
   Fueron estos, además, los tiempos en que mayor atención prestaron a los cantares populares los estudiosos y es de recibo citar tanto la colección (Cantares populares españoles) publicada por Rodríguez Marín en la Sevilla de 1882, como los más de cinco mil cantares populares de Castilla, que Narciso Alonso Cortés recogió en 1914.
   En el caso aragonés, la primera recopilación de importancia es la de Severiano Doporto (1900), prácticamente centrada en la jota. En seguida, vendrán las Mil coplas de jota aragonesa (1911) de Miguel Sancho Izquierdo y, años después, los repertorios de Jiménez de Aragón (1925), Miguel Arnaudas (1927), Ángel Mingote (1950), José García Mercadal (1963), Mur Bernad (1970 y 1986) y Gregorio Garcés (1999), entre otros muchos[3].  Entre las numerosísimas colecciones de  coplas no anónimas, por su trascendencia, es de justicia mencionar las tres que publicó Alberto Casañal entre 1899 y 1912 o las varias de Abad Tárdez entre 1927 y 1944. Aunque puede decirse que la tradición fue cayendo en desuso, alcanzó todavía con fuerza la segunda mitad de la pasada centuria y es imposible no citar a Fernando Soteras “Mefisto” (1886-1934), como el más ilustre difusor de la copla en la prensa aragonesa[4]. Poco antes, Gregorio García Arista había efectuado el que, aunque parcial y discutible, todavía puede considerarse el principal estudio de la copla en el antiguo reino[5].
   En otros lugares[6], he especulado sobre el triste fenómeno de la desvalorización de la jota por parte de los propios aragoneses que dio pábulo a la decadencia de ésta en la segunda mitad del siglo XX. Como no hay mal que cien años dure, desde hace muy poco se empieza a advertir una cierta recuperación. Alguna influencia habrá tenido el concurso de copla aragonesa convocado anualmente por el ayuntamiento zaragozano desde 1981, que, si por un lado, se cargaba la Escuela Oficial de Jota, por otra, y es verdad que un poco vergonzantemente, auspiciaba un certamen al que se presentaban numerosos aspirantes[7]. Entre otros de menor constancia en los galardones, tres poetas populares, el segundo de ellos también poeta culto, ha alumbrado dicho concurso: Mario Bartolomé, José Verón y Miguel Ángel Yusta. No hace mucho que los dos primeros publicaron una muestra de su producción[8], Miguel Ángel Yusta ha preferido acometer una muy variada antología, en su mayor parte ya publicada en la sección que, desde enero de 2002, pilota en la penúltima página del suplemento dominical de Heraldo de Aragón.
   No poca fue la sorpresa –y la alegría- que me llevé cuando la leí por vez primera. No parecían estos tiempos, idólatras del diseño, la foto de impacto o las peripecias personales del zorrón o chuloputas de turno, propicios para una sección así. Y sospecho que algo de culpa tendría en ello, el nombramiento como director del periódico de un hombre tan culto, sensato y ajeno las bobas imposiciones de la actualidad como Guillermo Fatás. Fuera como fuese, la sección cuajó y se convirtió en un gusto del domingo, leer esas peladillas, que a la par que informaban con brevedad y justeza de muy variopintos asuntos y personajes del Aragón inmediato, nos proporcionaban el reencuentro o el descubrimiento de esa copla que todos los españoles llevamos impregnada en nuestra memoria colectiva.
   Miguel Ángel Yusta no ha privilegiado una u otra tendencia o dirección sino que, con un criterio ecléctico, ha dado cabida a joteros, eruditos, poetas, personajes populares…, en fin, a un rimero de nombres, de cuya extensión y variedad nos da razón el índice onomástico. Alegra constatar como, junto a coplas cuyos orígenes hay que buscar en la edad media y que están también en el cancionero tradicional, en el sefardí o el hispanoamericano, figuran otras de varios contemporáneos, que nos muestran como la copla puede seguir siendo un excelente instrumento para la expresión del amor, del humor, del dolor o de la alegría de vivir. Parece mentira como, con tan pocas palabras sometidas a las normas insoslayables de la cantidad silábica y la rima, puedan lograrse tantas y tan bellas combinaciones. Todas estas consideraciones parecen obvias y elementales, pero anda a contárselas, pongo por ejemplo, a un “progresista” barbudo de primeros de los setenta. Para él, la copla sería una cosa zafia, reaccionaria y torpe mientras que a través del haiku se alcanzarían los más altos grado de espiritualidad y estética. Con estas tontadas hemos crecido y lustros costará quitarse el polvo amontonado.
   El territorio de la poesía es un espacio intemporal y muy poco sujeto a reglas. Podemos estudiar lo que ha sido en zonas y épocas determinadas, podemos establecer sus temas fundamentales o sus formas estructurales, podemos hacer trabajos comparatistas pero es más aventurado extraer de ella teorías antropológicas, sociales o históricas. Sin embargo, sabemos que la canción tradicional aparece constantemente en las colecciones de cantos españoles –como aparece en la antología de M. A. Yusta-, lo que da la razón a quienes hablaron de la tradicionalidad de la literatura hispánica. Sabemos, además, que casi desde el principio de los trabajos de quienes reflexionaron sobre nuestra lengua, los más excelentes autores, como Correas y Covarrubias, dieron su lugar a las composiciones populares y recomendaron ocuparse de ellas. Valladares de Sotomayor y un genio casi olvidado como Torres Villarroel nos dejaron hermosas muestras en un siglo tan aparentemente poco propicio al asunto como lo fue el XVIII. No hay que resaltar lo que significó el Romanticismo para la ponderación de todo lo popular, que llego a identificar con lo natural, como tan bien ilustran muchos textos de ese otro genio inasible, mezcla de neoclásico, romántico, prerromano y baturrón que se llamó Braulio Foz. Otro aragonés por antonomasia, Joaquín Costa, publicó en 1888 un libro tan poco leído como todos los suyos, Poesía popular española y mitología y literatura celto-hispanas. Años antes Milá y Fontanals había inaugurado en España los estudios canónicos sobre estos asuntos con Observaciones sobre la poesía popular (1853).

            Portada de Cantares populares y literarios recopilados por Melchor de Palau, 1900.
Desde entonces las recopilaciones han sido numerosísimas. Además de las que se citaron, por su importancia, pueden reseñarse las de Lafuente y Alcántara[9], Antonio Machado y Álvarez “Demófilo”[10] y Melchor de Palau[11]. Pero es que la copla, aparte de mantener su protagonismo absoluto en el periodo del que se habló[12], extendió su campo semántico cuando, a partir de 1928, pasó a ser una de las denominaciones –algo parecido había sucedido años antes con la voz “cuplé”- de la canción española. Culpable fue La copla andaluza, de Antonio Quintero y Pascual Guillén, subtitulada “comedia lírica” y estrenada en el Teatro Pavón el 22 de enero de tal año que alcanzó un éxito inenarrable y dio carta de naturaleza a esa fusión de canción regional, cuplé y zarzuela que, a partir de entonces, dominaría los escenarios españoles en las voces de los Angelillo, Conchita Piquer, Estrellita Castro, Imperio Argentina… No desdeñaron los autores cultos, incluso los cultísimos, el género. Sirvan tres botones de muestra: Juan Ramón Jiménez dio a las prensas mejicanas en 1945 Voces de mi copla; José Bergamín publicó en los Renuevos de Cruz y Raya, Duendecitos y coplas (1963); Manuel Vázquez Montalbán parodiaba a Jorge Manrique en 1984 con sus Coplas a la muerte de mi tía Daniela. Para rematar, en los últimos años han aparecido dos muy amplios y excelentes estudios sobre la copla, a cargo de Gerald Brenan[13] y Francisco Gutiérrez Carbajo[14].
  No estará de más recordar que el mito aragonés más constante en la literatura de la última centuria procede de la misteriosa copla que José Feliu y Codina oyó en la estación de Binéfar y que dio lugar a un romance, publicado en el semanario El Chiste, que, bastante tiempo después, decidió incluir en su drama, La Dolores, estrenado el 10 de noviembre de 1892 en el teatro Novedades de Barcelona con inesperado éxito. La obra lírica de Bretón (1895) fue ya el acabóse y el mismo Feliu y Codina publicó ese mismo año La Dolores (Historia de una copla), novela en dos tomos, que ilustraba lo que una copla podía dar de sí. Y faltaba un siglo por delante para que la canción, el teatro, el cine, la novela, la novela, la lírica y la danza siguieran dando cancha al argumento maledicente deparado por una simple copla.
   Me pedía Miguel Ángel Yusta un prefacio que, más que una presentación convencional,  –y a fe que tal empresa está lejos de mis actuales fuerzas y hasta, quizá, de mis posibilidades- acometiese un estudio sobre la copla. Permítaseme, pues, por ello haber incluido algunas notas que, tal vez, en un prólogo pueden parecer impertinentes. Mi propósito sólo es encaminar al  posible interesado a fuentes que le darán mejor información que la mía.
   Mayusta, como gusta de firmarse, que acaba de hacer su entrada como poeta en el ruedo literario con su primer libro individual, Peregrino de ausencias (2005), ha trabajado el material sin apriorismos y, por su alma generosa, con intención de dar cabida al mayor número posible de nombres. Se ha servido de su amor e interés por todo lo aragonés aunque sin exclusivismos, como muestra la amplia gama de nombres representados. Se ha servido de su viva curiosidad, de su prosa escueta, amena y certera, que, yendo al grano, nos suscita el interés por todo aquello de que nos habla; si lo sabemos, porque nos lo recuerda, si lo desconocemos porque nos reafirma en nuestro deseo de conocer más. Quien no haya seguido la sección en el periódico encontrará en este libro, casi minimalista pero placentero y enriquecedor, un venero de sorpresas, quien lo haya hecho, tendrá recopilado aquello que muchas veces consideró que merecía la pena archivar.
   Miguel Ángel Yusta rescata con Rincón de coplas, un género con más vitalidad de lo que pudiera hacer pensar una mirada superficial a la triste realidad intelectual y ética del mundo de la comunicación española.

[1] Francisco Rodríguez Marín, La copla. Bosquejo de un estudio folklórico, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1910.
[2]  Editado en Chile, apenas circuló hasta la primera edición española: Rafael Cansinos-Asséns, La copla andaluza, Madrid, Demófilo, 1975. Hay otras ediciones posteriores.
[3] Para una catalogación muy completa, v. el trabajo de Melero en Javier Barreiro y José Luis Melero, La jota ayer y hoy. Viejos estilos. Nuevos intérpretes, Prames, Zaragoza, 2005, pp. 62-73.
[4] Algunas están recogida en Coplas de Mefisto, Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1935.
[5] La copla aragonesa o “cantica”, Madrid, Boletín de la Real Academia Española, 1933.
[6] V. La jota aragonesa, Zaragoza, CAI-100, 2000, pp. 5-12 y Voces de Aragón. Intérpretes aragoneses del arte lírico y la canción popular (1860-1960), Zaragoza, Ibercaja, 2004, pp. 109-116.
[7] V. Mario Bartolomé Martín y Andrés Cester Zapata, Cancionero de coplas aragonesas. Historia de un concurso 1981-1987, Ayuntamiento de Zaragoza, 1987.
[8] V. Mario Bartolomé, Cantaclaro. Cancionero aragonés, Zaragoza, UnaLuna, 2001 y José Verón Gormaz, Cantos de tierra y verso, Calatayud (Zaragoza), IFC-Centro de Estudios Bilbilitanos, 2002.
[9] Cancionero popular. Colección escogida de coplas y seguidillas, Madrid, Carlos Bailly-Baillière, 2 vols., 1865.
[10] Colección de cantes flamencos, Sevilla, Imprenta y Litografía “El Porvenir”, 1881.
[11] Cantares populares y literarios, Barcelona, Montaner y Simón, 1900.
[12] Manuel del Palacio, Antonio Palomero “Gil Parrado” o Luis de Tapia y, quizá, el más prolífico de todos, el malagueño Narciso Díaz de Escovar, son periodistas y poetas que, entre muchos otros cultivaron asiduamente la copla en los medios periodísticos.
[13] La copla popular española (edición y estudio de Antonio José López López), Málaga, Miramar, 1995.
[14] La copla flamenca y la lírica de tipo popular, Madrid, Cinterco, 1990.

miércoles, 4 de marzo de 2020

la Copla. Emoción y poema.





Presentación en Zaragoza. 15 de abril de 2020. 19:30 h.
Treatro Principal.

lunes, 2 de marzo de 2020


No hay bombillas en la calle


entre tu casa y la mía;



para qué quiero más luces




si ya tengo tus pupilas.













Antonio Capilla Loma, sevillano de nacimiento, reside desde su infancia en Madrid, donde ha

 desarrolado su actividad docente y literaria. Ha sido profesor en la especialidad de lengua y literatura


 españolas. Preedominan en su obra poética las formas tradicionales con especial atención a la poesía


 popular española

.
Tiene publicados sus trabajos en numerosas revistas literarias (Imán, Alambique, Álora la bien cercada,
 ,

 Arte Fénix, Escritores en Red, Antología de los Viernes Sarmiento, Repoelas, Aquarellen, Poetas para


el siglo XXI, etc. ) y también en obra individual durante los últimos veinte años (Y el corazón al viento,


 Viento del sur, El fuego en la palabra, El águila de fuego con las alas del tiempo, Lúa, Piedra de la honda,


 Hacia la luz...)





Me dijiste una mañana
que nunca me olvidarías.
Hoy, revuelvo mis recuerdos.
¡Qué cosas tiene la vida!


Belén Gonzalvo nació y reside en Zaragoza. Como bisnieta de Cecilio Navarro, sus nanas fueron las jotas del “abuelito”, además del cantar de Miguel Fleta. Trabaja en el ámbito de la discapacidad con jóvenes. Ha publicado ensayos en revistas científicas y de divulgación sobre psicología, diversidad funcional y literatura. Imparte conferencias sobre estos temas.
Como escritora, ha publicado novela y relatos. Ha participado en varias antologías con relatos y poemas. Ha epilogado, prologado e ilustrado varios libros de otros escritores. Colabora con ensayos y relatos en varias revistas. Ha participado en varias exposiciones colectivas de pintura e incluido portadas en libros con cuadros y fotografías suyos.




Vivirá siempre la fama
de Marcilla e Isabel:
¡el amor inmortaliza
a los que mueren por él!

Carmen de Burgos y Segui, fue una periodista, escritora y activista de los derechos de la mujer en su época. Firmaba con el seudónimo de “Colombine” y también con otros seudónimos como «Gabriel Luna», «Perico el de los Palotes», «Raquel», «Honorine» o «Marianela».
Nació en Rodalquilar, Almería en 1867 y murió en Madrid en 1931. Es considerada una de las primeras mujeres en defender el papel femenino en la vida social y en la literatura. Trabajó en el Diario Universal siendo la primera redactora de periódico y colaboró en el Heraldo. Como primera mujer corresponsal de guerra cubrió la tragedia de Marruecos. Se destacó sobre todo en el movimiento femenino y de ella es esta copla que dedicó a los Amantes de Teruel.






Si una mujer caspolina
te mira bien frente a frente
o te tienes que casar
o la recordarás siempre.



La copla como letra para jota aragonesa (cantica o canta), tiene una larga tradición popular en nuestros pueblos y muchos autores, la mayoría desconocidos, han compuesto letras que se han inmortalizado y constituyen un patrimonio que merece la pena rescatar y conservar. Esta que publicamos hoy, enviada por nuestro compañero de página Alberto Serrano, pertenece a una colección de coplas premiadas en el concurso de coplas organizado por el Ayuntamiento de Caspe en las fiestas de agosto de 1946. Curiosidad notable, pues son casi setenta y cinco años los que tiene esta canta que todavía de interpreta ocasionalmente. La autoría ( o tal vez su rescate del olvido) pertenece a Carmen Repollés Ríos ( 1899-1985) melómana y ávida lectora de libros.






¿Qué me copiaste en ti,/
que cuando falta en mí /
la imajen de la cima, /
corro a mirarme en ti?


Juan Ramón Jiménez (1881-1958), dejó una ingente obra en versos de arte menor inéditos. Con este título, “Arte Menor”, se publicó (Ed. Linteo) en 2011 un precioso volumen que recoge, con edición crítica, introducción y notas de José Antonio Expósito Hernández, numerosos poemas, creados en 1909 y que no habían visto la luz. Cinco partes componen el libro, bellamente editado: Cancioncillas, El jardinero sentimental, Quinta cuerda, Música en la sombra y Los rincones plácidos. En ellas y a través de ciento cuarenta y dos poemas se va desgranando la especial sensibilidad y exquisitez del poeta moguereño, Premio Nobel de Literatura en 1956 y que con esos breves versos -que intentó publicar, sin éxito, en su tiempo- construye un delicado monumento a la mejor Poesía. La forma sencilla, también puede ser un gran poema.

(Heraldo de Aragón, marzo 2020)

sábado, 1 de febrero de 2020




Tiene emblemas nuestra tierra
de historia y de tradición:
la jota, el Pilar, el Ebro
y el Heraldo de Aragón.


HERALDO DE ARAGÓN, comenzó a publicarse el día 20 de septiembre de 1895. Este año celebra, pues, su 125 aniversario, siendo lider de la prensa en Aragón y uno de los principales diarios de la prensa española. El Heraldo, como familiarmente le llamamos, ha sido escuela de lectura y después importante fuente de información de numerosas generaciones de aragoneses, que lo consideran como algo propio y como una de las más importantes instituciones aragonesas . En vísperas de las celebraciones del aniversario de este Diario -en el que con satisfacción colaboro desde hace medio siglo- me resulta muy grato dedicarle una copla alusiva, deseando larga vida y feliz trayectoria al periódico y a todos quienes día a día lo hacen posible con su trabajo y entusiasmo.





Desde Méjico yo traigo
el más hermoso cantar:
Un abrazo sin fronteras
de Guadalupe al Pilar.


Que el tenor Javier Camarena (Xalapa, Veracruz, México 1976) es uno de los mejores –si no el mejor- tenor de la actualidad, lo pudimos comprobar en Zaragoza con motivo de su recital en la pasada Temporada y en sucesivas actuaciones presenciadas. Es, como los grandes, una persona sencilla, cálida y accesible, con una trayectoria impresionante, plena de triunfos (ha bisado en el Met, Liceu, Real...). Uno de los últimos ha tenido lugar en el Teatro Real, con su interpretación del difícil papel protagonista de Il Pirata, de Bellini, una ópera que es piedra de toque de grandes tenores. La propuesta puede parecer descabellada, pero podría ser que algún día se acercase al Pilar y (como ya hiciera la gran Pilar Lorengar) cantara a nuestra Virgen. Yo le propuse esta copla y ahí queda el reto...




Quieres marchar de mi lado
y te me llevas el alma.
También la locomotora
huye del tren y la arrastra.


Hace pocas semanas, mi querido y admirado amigo José Luis Melero me puso “los dientes largos” al publicar el encuentro (quien busca encuentra y él es un gran bibliófilo) en el Rastro del 'Album de Cantares' de Santiago Díaz Gil, de 1898. El industrial calagurritano también dado a la poesía y el periodismo, publicó algunos interesantes trabajos a finales del siglo XIX en la revista 'Madrid Cómico', una longeva publicación en la que, en diferentes etapas, colaboraron firmas de prestigio con artículos literarios y de actualidad. Traemos aquí una copla, entre otras publicadas de D. Santiago, al par que felicitamos al querido Pepe por este hallazgo y por la buena marcha de su Real Zaragoza en esta temporada que, con suerte, puede ser la del deseado ascenso a Primera División.





No extrañéis, no, que se escapen
suspiros de mi garganta,
la jota es alegre o triste
según está quien la canta.


Con música de Ruperto Chapí y libreto de Miguel Ramos Carrión y Vital Aza, “La bruja” se estrenó el 10 de diciembre de 1887 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Su lenguaje es más operístico que las propias óperas de Chapí y su extensa partitura apenas incluye diálogos entre sus personajes. Entre sus números más aplaudidos destacó la jota “Suspiros de mi garganta”.
La única versión discográfica completa fue la dirigida en 1958 para Columbia por Benito Lauret con un reparto compuesto por Teresa Berganza, Dolores Cava, Alfredo Kraus y Carlos Munguía. Acompañaría al reparto en la grabación el Coro de Cámara del Orfeón Donostiarra a la batuta de Juan Gorostidi. El gran tenor Hipólito Lázaro (1887-1974) grabó la mencionada jota para el sello Regal en 1929. 

(Heraldo de Aragón, 2, 9, 16, 23 febrero de 2020) 

viernes, 10 de enero de 2020




Tal vez nos conviene a todos
creer en los Reyes Magos
y que la mula y el buey
aún siguen en el establo.

Mañana es el día de los Reyes Magos. A pesar de la competencia de Papá Noel y de los complicados tiempos que corren, muchos niños -y no tan niños- tendrán, al despertar, la ilusión de ver qué les han “traído” Sus Majestades y comprobar si se han realizado sus deseos. Es una tradición arraigada y que, a quienes ya somos abuelos, nos trae el recuerdo de aquellos tiempos en blanco y negro, cuando un modesto juguete de la tienda de Quiteria Martín, en la calle Mayor, valía para todo el año. Asombro causa ver cómo los más pequeños creen en una "magia" que los mayores, intentamos mantener como una más de las trradiciones que, sin embargo, van cediendo terreno a costumbres de importación que generan más consumo.




El viento de Zaragoza
tiene malas intenciones,
que se lleva los sombreros,
las capas y los amores.

Saben convivir bien en nuestras coplas la sensibilidad literaria y la percepción de lo aragonés y ello caracteriza a la mayoría de las jotas que escuchamos. Así ocurre con las compuestas por el ilustre escritor y periodista aragonés Luis Royo Villanova (Zaragoza 1867-Madrid 1900) cuya memoria honra una calle en Zaragoza y que volvemos a recordar también a nuestros queridos lectores. Fue redactor-jefe de “Blanco y Negro” desde 1893 publicando innumerables artículos en la difícil época de la agonía del imperio colonial. Popular autor de versos -“Manchas de tinta”- que en su época merecieron fama y aplauso, en sus hermosas cantas supo compaginar delicadamente los aspectos que señalamos al principio. Esta, una de las más conocidas, es buena muestra de ello.



De tal manera te amo
que aunque me hiriera la muerte
no me matara del todo
por no dejar de quererte.

La buena copla se convierte en un breve y hermoso poema lírico cuando está inspirada en uno de los sentimientos más nobles que mueven el mundo: el amor. En esta civilización cada vez más dominada por seres humanos con corazón de caja registradora, juegos de ordenador que ensalzan la violencia o simplemente anulan la capacidad de raciocinio en buena medida y, desde luego, el tiempo que debiera dedicarse a la lectura, es posible que no veamos muy claro el porvenir de la poesía lírica. Sin embargo se detectan cada vez más movimientos de jóvenes poetas que – unos sí y otros no- caminan los senderos del buen hacer poético. El intento es lo que importa y de la cantidad se decantará la calidad, la permanencia, en tiempos en los que es tan necesaria la Poesía.



Entornó lenta sus ojos,
lanzó un suspiro muy suave
y en mi noche comenzó
a deshacerse su tarde.

En la copla, nuestro genuino micropoema, encontramos muchos poetas una perfecta manera de expresar sentimientos de amor, dolor, nostalgia, reivindicación y tantos otros como conforman el mundo poético. En español, la forma estrófica de la copla de arte menor, tiene una enorme tradición y ha sido escrita por prácticamente todos los famosos poetas que forman una nómina casi innumerable desde los inicios hasta la actualidad, en creciente importancia. Hoy, frente a los vanguardismos más o menos exitosos, la copla sigue firme, expresando concisamente los sentimientos del poeta. Como letra de jota hay muestras muy hermosas, y nada tópicas, que cada vez van incrementando los repertorios de nuestros cantadores. Hoy os ofrezco una mía, ya veterana.


HERALDO DE ARAGÓN, 5,12,19,26 de enero de 2020




viernes, 6 de diciembre de 2019

Rincón de la copla. Diciembre 2019



No llores tú por mis penas
que aunque son grandes y muchas
todas mis penas no valen
lo que una lágrima tuya.


En este mes de diciembre, cerca ya del 2020, estamos repasando una serie de autores que a principios del siglo veinte fueron, además de excelentes poetas y como tales, creadores de hermosas coplas. La finura de sentimientos aparece con frecuencia como una de las facetas de numerosas coplas aragonesas. Diferentes autores han ennoblecido las cantas con su aportación. Luis Ram de Víu (m.1907) es uno de estos poetas de la copla: elegancia y pulcro estilo adornan sus cuartetas. Se le llamó "poeta de los muertos" por haber compuesto sus poemas, solitario y triste , en el cementerio de Zaragoza. Su obra figura en recientes antologías. De entre sus numerosas coplas elegimos ésta, melancólica y suave, para ser cantada como jota emocionada y profunda.






El cantar aragonés
no tiene de miel dulzor;
es un vaso de agua fresca
con goticas de limón.


El humorismo y la sátira es una constante en las coplas de jota, como lo son la Virgen del Pilar, la tierra, las gentes, el Ebro y sus aguas o el sentir aragonés. Aunque hoy se produce una encomiable evolución de las cantas, es imprescindible atender a la tradición para valorar ese tránsito necesario e indispensable. En el último tercio del siglo diecinueve y hasta mitad del veinte fueron muchos e ilustres los autores que, como don Gregorio García-Arista, académico, escritor e historiador (Tarazona 1876-Zaragoza 1946), desgranaron hermosas coplas.“Restaurador de la verdad de un tipo (el aragonés) harto zarandeado, por desgracia” (Heraldo de Aragón, 1918) de él transcribimos una hermosa jota de siempre, que define la esencia del cantar aragonés.





La Virgen del Pilar dice
que no quiere ser francesa,
que quiere ser capitana
        de la tropa aragonesa.


Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843-Madrid 1920) está considerado como uno de los más grandes novelistas de nuestra lengua. Publicó “Zaragoza” en marzo-abril de 1874, dentro de la primera serie de “Episodios Nacionales”, ingente obra compuesta de cuarenta y seis novelas agrupadas en cinco series. En el capítulo once de la citada obra hace referencia a esta copla, reconocida como un clásico de nuestro folklore y cantada sobre todo como jota de baile o rondadera,. El famoso escritor la pone en boca -“cantando todos en inmenso coro”- de los valientes defensores de la Ciudad, que ostenta asimismo el título de “Heroica” por el protagonismo de aquella gesta contra las tropas napoleónicas, que cambió la faz de nuestra ciudad por mucho tiempo.





Quince años de relaciones 
y ya 'quiés' que nos casemos;
¡no me seas impaciente
que estas cosas 'requién' tiempo!


Considerado como componente da la“generación becqueriana”, Eusebio Blasco y Soler (Zaragoza 1844-Madrid 1903) fue progresista, delicado poeta y fecundo autor teatral (setenta y cuatro obras) costumbrista y paródico. También publicó cientos de crónicas y artículos periodísticos, muchos de ellos en Heraldo de Aragón. Tiene su calle en Zaragoza, que flanquea el Teatro Principal. Fundó un semanario en 1898 (Vida Nueva) y publicó diversas colecciones de poesía y cuentos y, entre ellos, “Cuentos aragoneses” a principios del siglo veinte. (“Los llamo así porque ya se han publicado varias colecciones de cuentos baturros...”). Frescos y costumbristas, de ellos extraemos esta simpática copla y le recordamos de nuevo con mucho cariño.

(Heraldo de Aragón, 8, 15, 22, 29 dic. 2019)